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	<title>Canzoniere</title>
	<link>http://robertokles.blogsome.com</link>
	<description>Literatura y Cultura</description>
	<pubDate>Mon, 05 May 2008 15:29:55 +0000</pubDate>
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	<language>en</language>

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		<title>Te mato</title>
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		<pubDate>Mon, 05 May 2008 15:27:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robertokles</dc:creator>
		
	<category>Quotidiana</category>
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		<description><![CDATA[<p>Paseando ayer por el parque, escuché un grito singular: </p>

<p>— ¡¡¡Te mato!!!</p>

<p>Semejante anuncio era vociferado por una madre, desde la terraza de la casa, a su hijo de unos seis o siete años que jugaba en el parque inmediato. Supongo que el niño estaba a punto de cometer un acto sancionado, tan grave como tirarse [...]</p>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3026/2467347293_f6c6922922_o.jpg" align="center"/></p>

<p>Paseando ayer por el parque, escuché un grito singular: </p>

<p>— ¡¡¡Te mato!!!</p>

<p>Semejante anuncio era vociferado por una madre, desde la terraza de la casa, a su hijo de unos seis o siete años que jugaba en el parque inmediato. Supongo que el niño estaba a punto de cometer un acto sancionado, tan grave como tirarse por el tobogán de pie o de escalar al tejadillo de la casita de juegos, actividades en las que podría romperse un brazo, hacerse una herida o acabar con un bonito chichón. Lo que impresionaba es que, para prevenir tales cosas, aquella madre apostaba directamente por el terrorismo psicológico, por la violencia verbal más extrema o, por decirlo claro, por la declaración de que iba a asesinar al niño.</p>

<p>En este caso, la desproporción entre delito y punición es tan acusada que rozaría lo grotesco si no nos atuviésemos al sentido de la amenaza. Y es clarificador que se elida la parte del condicional lógico que se intuye y que este tenga obligatoriamente que ir en tiempo presente: <em>Si haces ésto</em>, te mato. Enunciándose de tal forma, no se dan alternativas. El cumplimiento de la segunda parte (te mato) ocurre por necesidad y no precisa que se concrete la veracidad del primer miembro. La muerte es ya cierta y no probable o futura. No ocurre al minuto siguiente o en el momento en el que se llegará a casa. Por el contrario, al emplearse el  presente, adopta el valor inmediato: en la práctica, la madre está anunciando al niño que <em>ya lo está matando</em>, como si se hubiese subido a horcajadas sobre él y, a ritmo de puñaladas, le diese una información de Pero Grullo.</p>

<p>Cuando era niño recuerdo haber escuchado, continuamente, a todas horas y en cada situación a algún padre o madre bramar que iba a matar a su hijo. La amenaza era continua e intenso el reinado del Terror. La presión psicológica a la que son sometidos los niños sólo tiene correspondencia con la vocación de sometimiento por parte del agresor. La violencia verbal forma parte de las fórmulas institucionalizadas de dominio, de la estrategia que pretende la destrucción nerviosa del rival. No difiere mucho del repertorio de torturas que comete todo Estado. En aquellos días, los padres, más explícitos y literarios que los actuales —<em>je me rappelle</em>— gritaban que iban a <em>cortar el pescuezo</em> de sus hijos, que los iban a <em>ahogar como gatos </em>(sic), que los estrangularían, que les iban a <em>sacar los hígados </em>o que los  <i>estocinarían</i><sup>1</sup> sin remedio. Cuestión de formas cuando el fondo es el mismo. </p>

<p>La frase me impresionó, lo reconozco. A mi alrededor, parecí ser el único perplejo. Las mujeres seguían hablando animadamente entre sí, mientras el corrillo de hombres  permanecía impertérrito. Ni uno solo de los niños se sorprendieron de tal locución. Vivimos bajo la normalidad de <em>le Grand Peur</em>.</p>

<p><b>Nota</b>:
1. <i>Estocinar</i> quiere decir hacerle a alguien lo que se hace a los tocinos, esto es, a los cerdos, el día de la matanza: abrirlos en canal con un arma blanca. Por lo demás, todas las locuciones fueron enunciadas ante mi presencia y no son, por tanto, fruto de mi fantasía ejemplificadora.</p>
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		<title>En Italia, mafia</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Apr 2008 12:39:55 +0000</pubDate>
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	<category>Quotidiana</category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Me niego a escribir su nombre, me niego a colocar su imagen, pero Italia estará sometida durante la entrante legislatura a lo peor de sí misma: La Mafia, el clientelismo (a los <em>capi</em>), los vínculos de reparto infamante de poder (entre <em>maffiosi</em>), la corrupción galopante (de Mafia a Estado y de Estado a Mafia), el sobreseimiento de causas judiciales contra los allegados a la derecha (o a la Mafia), el ataque furibundo desde el ejecutivo a un poder judicial ya de por sí manchado de fango (mafioso), el despilfarro y el lucramiento personal (de los diversos estamentos de la Mafia). ¿De qué han servido las (durísimas) posturas de ajuste de las finanzas públicas por parte del profesor Prodi en un estado que cabalgaba a lomos del más gravoso endeudamiento? ¿Acaso los votantes no han sido conscientes de todas las trampas y zancadillas que se ha puesto a su gobierno? ¿Por qué no dar el voto a Veltroni, de quien se presupone un comportamiento infinitamente más limpio que el de su adversario? Todo se perderá en manos de la verdadera cabeza de la Mafia que ha ganado estas elecciones. Extraño es que, con los precedentes que la policía había detectado de falseo de votos de residentes en el extranjero a favor de la coalición de la podredumbre, el <em>Partito Democratico</em> no haya impugnado los comicios.</p>

<p>Ahora, la derecha rendida a la Mafia y la coalicción de partidos entre los que no falta quienes propugnan la xenofobia o los que se definen a sí mismos como neofascistas tienen las llaves de Italia. No escarmientan los italianos. Es para echarse las manos a la cabeza.   </p>

<p><strong>Posdata</strong>: </p>

<p>Ya ha empezado: </p>

<p><font face=verdana color=#3366ff>Zapatero ha fatto un governo troppo rosa che noi non possiamo fare anche perché in Italia c&#8217;è una prevalenza di uomini.</p>

<p>Nove donne! Se l&#8217;è cercata lui! Gli costerà dominarle!</font></p>

<p>&#8230; una sensacional (y novedosa) manera de dar inicio internacional a una legislatura es declarar a los cuatro vientos que se es un machista insoportable. Y atención, que esto es sólo el inicio. Que se prepare Italia.</p>
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		<title>Un nuevo activismo</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Apr 2008 12:39:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robertokles</dc:creator>
		
	<category>Animalismo</category>
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		<description><![CDATA[<p>Me han comentado con frecuencia que el activismo ha de ser exigente, porque pudiendo estar descansando tranquilamente en casa, o durmiendo, o encaminándome a cualquier lugar remoto digno de ser visitado, elegir montar un stand informativo en una mañana de domingo parece una propuesta descabellada. «Ay, Robertokles, Robertokles», me sermonean cabeceando, «en qué cosas más [...]</p>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Me han comentado con frecuencia que el activismo ha de ser exigente, porque pudiendo estar descansando tranquilamente en casa, o durmiendo, o encaminándome a cualquier lugar remoto digno de ser visitado, elegir montar un stand informativo en una mañana de domingo parece una propuesta descabellada. «<em>Ay, Robertokles, Robertokles</em>», me sermonean cabeceando, «<em>en qué cosas más raras te has metido. ¿No pararás ni los días de descanso? ?¿No entiendes que acabarás quemándote y mandando al diablo todas esas cosas de los</em> animales no humanos<em>, de los que nos hablas? Sí, bien, entendemos que quieras tener una convivencia justa y ética con ellos. Y nos parecen razonables tus argumentos, que te han llevado a no consumir productos que provienen del uso y mercantilización de los animales no humanos. Aceptamos que no quieras tener sobre ellos una relación de dominio, sino una equitativa, que trate a todos en pie de igualdad en los aspectos básicos, pero&#8230; ¿acaso no puedes descansar los domingos siquiera? ¿De veras tienes que acarrear mesa y bártulos, perdiendo tu tiempo libre en ello?</em>». </p>

<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2105/2411077079_0b3427e8e5.jpg" width="450" alt="Stand informativo, Tirso de Molina (Madrid). Organización Todos Somos Animales"/></p>

<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3189/2411903508_eb6f0a20dd_o.jpg" width="450" alt="Stand informativo, Tirso de Molina (Madrid). Organización Todos Somos Animales"/></p>

<p>Mis bienintencionados amigos, que me dicen estas cosas, realmente tocan la raíz del activista. Hay una parte que me impulsa a responsabilizarme y a llevar la propuesta del antiespecismo más allá de mi persona y que, como tal, podría ser entendida como la asunción de una obligación; pero sin duda, hacerlo me reporta una gran alegría. Es muy difícil explicar la excitación que me embarga cada vez que se me permite estar en un stand informativo hablando con la gente que se nos acerca. Tanto Virginia como yo sentimos esa corriente ilusionante, y nos sentimos muy satisfechos de poder hacer lo que hacemos. Siendo francos, conversamos de los temas que nos inquietan con personas a las que también les interesa. Las preguntas que nos hacen y las respuestas que damos están enmarcadas dentro de la cordialidad. Al final, es muy habitual que nos agradezcan nuestra presencia y nuestras palabras. Trato de pensar en cuántos tipos de conversación se me agradece que converse (!!!) y, a su vez, agradezca yo a mi contertulio su presencia. En rara ocasión, creo. Cómo <em>quemarme</em> entonces, si hago lo que me gusta, doy un servicio a la gente que se acerca al facilitarles una reflexión y pongo las bases elementales para que el respeto a los animales no humanos se extienda&#8230; </p>

<p>Quizás este entorno tan agradable tiene que ver con las características del activismo llevado a cabo por <a href="http://robertokles.blogsome.com/go.php?http://www.todosomosanimales.org">Todos Somos Animales</a>, que pretende actuar de manera calmada y meditada. No apostamos por el enfrentamiento ni por la acusación. Pensamos que si la manera en que se entiende la relación con los animales no humanos es fruto de la cultura y educación recibidas, no tiene sentido increpar a nadie por algo que no ha tenido ni la oportunidad de elegir. No ha habido en nuestras vidas la posibilidad de la alternativa. No se nos han ofrecido otros caminos. Quizás las organizaciones abolicionistas venimos a cubrir este espacio, tratando de equilibrar la balanza, aunque sea mínimamente.</p>

<p>Razones solares aparte, hoy ha sido un día especialmente feliz: cuatro nuevas personas quieren dar el paso de trabajar en este proyecto de lo que llamamos <em>nuevo activismo</em>. Hoy, en la Plaza de Tirso de Molina he podido conocer cara a cara a dos de ellas. No os podeis imaginar la ilusión que nos ha hecho a todos. Repetiremos stand el domingo 27 de Abril, a partir de las once y media de la mañana. Ya cuento con impaciencia las horas.  </p>
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		<title>El baile de los silenos</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Apr 2008 12:38:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robertokles</dc:creator>
		
	<category>Literatura</category>
	<category>Quotidiana</category>
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		<description><![CDATA[<p>El profesor de la Universidad de Cádiz Antonio Serrano Cueto, autor de la excelente edición castellana del Libro de Proverbios, de Polidoro Virgilio, ha abierto su propio espacio personal en esta Galaxia Gutemberg que no se extingue. El blog recibe el bello nombre de El baile de los silenos , título que se explica en [...]</p>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>El profesor de la Universidad de Cádiz Antonio Serrano Cueto, autor de la excelente edición castellana del <em>Libro de Proverbios</em>, de <a href="http://robertokles.blogsome.com/go.php?http://www.lacoctelera.com/robertokles/post/2008/03/13/dormir-sue-o-epim-nides" title="Dormir el sueño de Epiménides. Polidoro Virgilio, Libro de Proverbios">Polidoro Virgilio</a>, ha abierto su propio espacio personal en esta Galaxia Gutemberg que no se extingue. El blog recibe el bello nombre de <a href="http://robertokles.blogsome.com/go.php?http://antonioserranocueto.blogspot.com/" title="http://antonioserranocueto.blogspot.com/">El baile de los silenos </a>, título que se explica en la entradilla mediante una cita de los <em>adagia </em>de Erasmo. </p>

<p>Y nos informa de que anda embarcado en una traducción de estos mismos <i>adagia. Sólo podemos desearle una buena singladura mientras llega a buen puerto.</p>

<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3292/2329399693_70f615fb76_o.jpg" width=450 alt="Polidoro Virgilio: Libro de Proverbios. Edición de Antonio Serrano Cueto. Editorial Akal, Madrid, 2007"/>
</i></p>
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		<title>Mecenas</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Apr 2008 12:32:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robertokles</dc:creator>
		
	<category>Literatura</category>
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		<description><![CDATA[<p>&#8230;Y se me hace imposible acceder a los Fragmenta poetarum Latinorum epicorum et lyricorum praeter Ennium et Lucilium, de Willy Morel, quien catalogó estos priapeos de Cayo Mecenas con el número 4, y que tan feroces y violentos se me han aparecido. Qué estrecho cauce queda para la esperanza&#8230;</p>

<p>Pierna o brazo mutílame,
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;manco déjame y cojo.
plántame [...]</p>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8230;Y se me hace imposible acceder a los <i>Fragmenta poetarum Latinorum epicorum et lyricorum praeter Ennium et Lucilium</i>, de Willy Morel, quien catalogó estos priapeos de Cayo Mecenas con el número 4, y que tan feroces y violentos se me han aparecido. Qué estrecho cauce queda para la esperanza&#8230;</p>

<p><font face=verdana color=#4B57A0>Pierna o brazo mutílame,<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;manco déjame y cojo.<br />
plántame un lobanillo atroz, <br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;flojos casca mis dientes:<br />
mientras hay vida aún, bien va: <br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;aunque en potro afilado<br />
me esté hincando, consérvame<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;esa vida.</font></p>
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		<title>Simplify Media</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Apr 2008 00:07:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robertokles</dc:creator>
		
	<category>Música</category>
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		<description><![CDATA[<p>Varios barroco: Notturni per i defunti</p>

<p>Nicola Antonio Porpora es fundamentalmente conocido por ser el gran rival operístico de Haendel en Londres. Amante del milagro de la voz como buen napolitano, el grosso de producción lo componen las numeresas óperas (sacras y profanas), cantantas, oratorios, cinco misas, un Kyrie en Re menor, algunos salmos corales [...]</p>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://robertokles.blogsome.com/go.php?http://www.simplifymedia.com/"><img src="http://farm3.static.flickr.com/2361/2404471902_afec0cf326_o.jpg" target="_blank"/></a> </p>

<p><strong>Varios barroco: <em>Notturni per i defunti</em></strong></p>

<p>Nicola Antonio Porpora es fundamentalmente conocido por ser el gran rival operístico de Haendel en Londres. Amante del milagro de la voz como buen napolitano, el grosso de producción lo componen las numeresas óperas (sacras y profanas), cantantas, oratorios, cinco misas, un Kyrie en Re menor, algunos salmos corales y motetes, y los tres <em>Notturni dei defonti</em> que estoy escuchando en estos momentos. Originalmente compuestos en 1740, sufrieron revisión en 1760 cuando fueron interpretados por nueve castrados, cinco contraltos y cuatro sopranistas. En la presente grabación, las partes escritas para castrati son aquí cantadas por la soprano Monica Piccinini, en tanto que los cinco contraltos necesarios se funden en la voz de  Romina Basso. Profunda, de medios de buen esmalte y cuerpo, lo que admiro de Romina Basso es esa rara adecuación expresiva que posee. Tiene las condiciones necesarias para caminar entre las dos aguas en las que navegaba Porpora; tan pronto doliente y recogida en la religiosidad del pasaje cantado (el texto proviene de Job, 14), como hábil en el recitativo. Hermoso ejemplo que nos descubre unas obras de Porpora nunca antes grabadas.</p>

<p><font face=verdana color=#4B57A0>Nicola Antonio Porpora: <br />
Notturno Secondo - Lezione III - Quis mihi hoc tribuat</font></p>

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		<title>A Midsummer Night&#8217;s Dream: pequeñas consideraciones (2)</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Apr 2008 01:06:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robertokles</dc:creator>
		
	<category>Literatura</category>
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		<description><![CDATA[<p>Me sigue rondando por la cabeza, como comentaba en un mensaje anterior, la captura de Hipólita por parte de Teseo en Sueño de una noche de verano y el subsiguiente discurso de éste. El contexto histórico de Shakespeare y la más que probable escritura del texto para una representación en círculos nobiliarios nos sugieren que [...]</p>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Me sigue rondando por la cabeza, como comentaba en un mensaje anterior, la captura de Hipólita por parte de Teseo en <em>Sueño de una noche de verano</em> y el subsiguiente discurso de éste. El contexto histórico de Shakespeare y la más que probable escritura del texto para una representación en círculos nobiliarios nos sugieren que Teseo está haciendo una afirmación del Poder que posee por derecho: poder de conquista al que se une el manifiesto poder de la benevolencia para sus súbditos. Para los lectores posteriores, de otro siglo como somos nosotros, el entendimiento de la cuestión es radicalmente distinto. Nos choca una visión del ejercicio del Poder cuando lo suponemos sujeto al capricho del gobernante. Hay que hacer un esfuerzo para retrotraerse a otros valores pasados, cuando la voluntad de quien gobernaba era la primera y última expresión de su gobierno y majestad. Nos sentimos, por tanto, atrapados en la encrucijada de lo que yo llamo la <em>anfibología ideológica</em>: es decir, en los múltiples significados que, por la variación temporal, cultural o por la ideología de quien entiende un texto, tiene un determinado concepto. <em>Poder </em>es una palabra sujeta a innumerables comprensiones. Resuena dentro de nosotros con distintos timbres, compases, <em>tempi </em>y melodías. ¿Cómo pretender retornar a un entendimiento plausible de la escena cuando ante nosotros se despliegan tantas posibilidades? No hay una única lectura, la interpretación no puede ser unívoca. Las dos ensayadas (histórica y contemporánea, por llamarlas de alguna manera) pueden ser válidas y dotar a la escena de una significación plena que no subvierte la lógica interna de la obra. Sea como fuere nuestro entendimiento, escojamos la opción que escojamos, no podemos dejar de lado que leemos esta obra <em>hoy</em>, en estos días, y que al hacerlo, no estamos asistiendo a un ejercicio de arqueología literaria. Por esa última razón es por lo que me interesa la historia de la representación. </p>

<p>He intentado ver las películas que, con manifiesto desacierto, se han filmado sobre el <em>Sueño</em>. Harold Bloom afirma (<em>Shakespeare; la invención de lo humano</em>, pg. 188) que, descontando la versión de Peter Hall, todas las realizadas trabucan los valores shakespearianos, traicionándolo manifiestamente al cargar las tintas en <em>la violencia sexual y la bestialidad</em> (sic). Yo tampoco creo que esos sean los valores centrales del <em>Sueño </em>ni de lejos, y que resaltándolos, la obra queda incomparablemente más pobre en su sentido final. Eso sí, me inquieta que mi propia fijación —por contraste— me deslice en mi lectura a primar las relaciones de poder que se ejercen en la rígida jerarquía social de la obra. Por lo que he podido ver, no son signos que pasasen desapercibidos para Max Reinhardt y William Dieterle en su película de 1935. El plano medio<sup>1</sup> de Verree Teasdale, en el papel de la Reina de las amazonas es ya clarificador: </p>

<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2269/2402127026_dc162bcf75_o.jpg" alt="A Midsummer Night's Dream. Max Reinhardt y William Dieterle (1935)"/></p>

<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3159/2402127088_875653032e_o.jpg" alt="A Midsummer Night's Dream. Max Reinhardt y William Dieterle (1935)"/></p>

<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2123/2401299307_e910eec076_o.jpg" alt="A Midsummer Night's Dream. Max Reinhardt y William Dieterle (1935)"/></p>

<p>La fiera Hipólita vista una túnica ceñida por una serpiente, y en la Atenas festiva que preludia su boda, frunce el ceño o baja la mirada con aspecto hosco y abatido. El plano, que capta el rostro hacia abajo del personaje no nos da la misma sensación de majestad, en tanto que con el de Teseo nos ocurre todo lo contrario. El Duque de Atenas, abstraído en el ejercicio de su poder, pronuncia su discurso al tiempo victorioso, benigno y amoroso, sin apercibirse en absoluto del estado de ánimo de Hipólita. Véase a Ian Hunter (no confundir con el rockero del mismo nombre), brillante en los reflejos de su armadura, en plena alegría discursiva.</p>

<p><font face=verdana color=#3366ff>Hyppolita, I woo&#8217;d thee with my sword, <br />
And wonne thy loue, doing thee iniuries<br /><br /></font></p>

<p><font face=verdana color=#4B57A0>Hipólita, te he cortejado con mi espada,<br />
Y gané tu amor causándote heridas</font> <br /></p>

<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3003/2402127196_c96b522237_o.jpg" alt="A Midsummer Night's Dream. Max Reinhardt y William Dieterle (1935)"/></p>

<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2362/2402127240_2b3b6eff2d_o.jpg" alt="A Midsummer Night's Dream. Max Reinhardt y William Dieterle (1935)"/></p>

<p>Ante tamaño discurso, ésta es la reacción de la novia; mira al lado contrario con cierta angustia, ajena al alborozo generalizado, como quien quiere escapar.</p>

<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2067/2401299511_7fdf7c8436_o.jpg" alt="A Midsummer Night's Dream. Max Reinhardt y William Dieterle (1935)"/></p>

<p>La curiosidad de ver la escena y cómo se entendería en esta filmación tocaba a su fin. Parece claro que la incomodidad del discurso de Teseo traspasa al lector hasta llevarlo a los personajes y que ambos directores la sintieron lo suficiente como para plasmarlo en su realización. Estaba a punto de cortar —por el momento— cuando la escena siguiente me dejó mudo del impacto. Asistimos a entrada de Lisandro (Dick Powell) y Demetrio (Ross Alexander), esos <em>amantes intercambiables</em> que cortejan a Hermia con desiguales resultados. A fuerza de parecerse, ambos saludan con la misma descontextualización: empleando el saludo romano (¿no estamos en Atenas?), que en esos tiempos —mitad de los años treinta, como se recordará—ya era bien conocido como saludo fascista. ¿Romanos en Atenas? ¿Fascistas en una obra de Shakespeare?. A uno le queda la intriga, porque Reinhardt, ex-director de la Grosse Spielhaus y admirado confeso de los <em>artistas degenerados</em> que condenó el nazismo y judío él mismo, salió de Alemania en 1933 como vía de rechazo al nazismo. ¿Por qué los hace saludar de tal guisa?<sup>2</sup></p>

<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3130/2401299627_26c392d5a4_o.jpg" alt="A Midsummer Night's Dream. Max Reinhardt y William Dieterle (1935)"/></p>

<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2310/2402127454_aef720d831_o.jpg" alt="A Midsummer Night's Dream. Max Reinhardt y William Dieterle (1935)"/></p>

<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2096/2401299799_42c95fe009_o.jpg" alt="A Midsummer Night's Dream. Max Reinhardt y William Dieterle (1935)"/></p>

<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3130/2401299887_902db7b6e4_o.jpg" alt="A Midsummer Night's Dream. Max Reinhardt y William Dieterle (1935)"/></p>

<p>En cualquier modo, no es poco probable que doscientos directores de escena hayan adoptado hoy en día la costumbre de trasladar el contexto de la obra a la Alemania nazi, a los campos de concentración o al interior de un horno crematorio donde danzan (o copulan) Puck y Titania. Es muy posible que sea mi propia ignorancia sobre las representaciones shakespearianas lo que me haga que semejantes escenas me produzcan sorpresa o extrañeza. </p>

<p><strong>Notas</strong>:<br />
1. Corrijo <em>primer plano</em> por <em>plano medio</em>, como acertadamente me señala la profesora <a href="http://robertokles.blogsome.com/go.php?http://corarequena.blogsome.com/" title="http://corarequena.blogsome.com/">Cora Requena</a>. En efecto, en la escena se muestra a Hipólita de vientre para arriba (plano medio), en tanto que Teseo es mostrado en un plano medio corto (hasta la mitad del pecho). Elimino también las referencias al picado y contrapicado, de nuevo siguiendo de nuevo sus indicaciones y explicaciones, que me han hecho entender que no eran oportuno hablar de tales angulaciones. Espero haberlo entendido bien (10 de Abril de 2008).</p>

<ol>
<li>Me hacen notar que la aparición de dos romanos de ley en medio de una extraña Atenas (los dignatarios atenienses visten atuendo del XVI) bien puede ser debido a una chapuza en el vestuario y a la ausencia de asesores históricos; además, me sugieren que la sonrisa de Demetrio y Lisandro restaría plausibilidad al saludo hitleriano. La cosa quedaría explicada porque &#8216;los romanos visten de romanos y saludan a la romana&#8217;. Es una interpretación hábil, siempre que se tenga en cuenta que el <em>Sueño</em> no puede presentar entonces errores de bulto al vestir a los griegos de romanos, sino que ha de ser intencional. En esta Atenas hollywoodense convergen personajes de todo tiempo posible por elecciones particulares de sus directores. </li>
</ol>

<p>Anoto esta interpretación porque me parece lo suficientemente estable, mas no me deja de martillear la idea de que en el año del montaje el saludo a la romana había dejado de ser exclusivamente el saludo escénico de los romanos; otras resonancias políticas se habían abierto ya, y el mismo Reinhardt tenía que ser el último en no notarlo. Sin embargo, la finalidad de todo esto se me escapa y no acierto a dar con una explicación lo suficientemente sólida como para confrontarla a la que me comentan (10 de Abril de 2008).</p>
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		<title>Fiera corrupia</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Apr 2008 21:42:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robertokles</dc:creator>
		
	<category>Quotidiana</category>
	<category>Animalismo</category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p align=center> <img src="http://farm3.static.flickr.com/2379/2396317397_c7341bf067_o.jpg" alt="Trottita" width="500"/> </p>

<p align=center><img src="http://farm4.static.flickr.com/3252/2396317627_084b10ed27_o.jpg" alt="Trottita" width="500"/> </p>

<p>Lo difícil no sería tratar de persuadir a quienes contemplen la imagen de que la primera de ellas no retrata a un <em>wolverine</em>, a un Demonio de Tasmania o a una fiera brotada de una pesadilla; lo complicado es explicar que ambas fotografías son del mismo individuo y que en la primera de ellas, andaba jugando amistosamente con la persona con la que vive. Descártese, por tanto, todo temor a que el monstruo terminase devorando a ser humano más. Las cámaras, ya se sabe, son a veces traicioneras y engañosas, y en lugar de presentar a un cachorro en plena diversión, se complacen en capturar a una fiera corrupia. </p>

<p>No llega aún a los cuatro meses. Angelito. </p>
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		<title>Cambio de tiempo</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Apr 2008 19:53:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robertokles</dc:creator>
		
	<category>Quotidiana</category>
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		<description><![CDATA[<p>Como el día anterior había hecho veinte grados y cayó sobre las calles la alegre y dorada y  redonda luz de la primavera, ¿Quién iba a esperar semejante mudanza del tiempo? </p>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3098/2394993591_bc0fb81bdb_o.jpg" width=500/></p>

<p>Como el día anterior había hecho veinte grados y cayó sobre las calles la alegre y dorada y  <em>redonda</em> luz de la primavera, ¿Quién iba a esperar semejante mudanza del tiempo? </p>

<p>Miro hacia arriba y me cercioro de que se han abierto las troneras del cielo, por donde se derrama un resplandor intolerablemente claro, frío, triunfal. Las densas masas de nubes se acometen, los jirones se deshilachan y huyen despavoridos bajo los cielos. Todo el marco abarca una ancha paleta que va desde el blanco de zinc hasta el gris plata, sin olvidar el azul cobalto y el de Prusia. Veo el cielo tintado de silicatos de aluminio, de dióxido de titanio, de cromo. Pienso en Hans Holbein el Joven o en las obras de Giovanni Bellini; la imagen literaria de un aprendiz orinando en el cubo para producir amoniaco en el taller de Leonardo, el de la ciudad de Vinci. </p>

<p>No se <em>quema</em> el aire en el horizonte, hay siempre un recuerdo de sangre en el cielo de Madrid. Saco la cámara (oscura, pesada, me llevaba acompañando toda la tarde) y fotografío con calma. Muda el tiempo y los tiempos. Es difícil saber cuántos más podrán ser vistos.</p>
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		<title>Romper cristales en Isenheim</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Apr 2008 02:34:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robertokles</dc:creator>
		
	<category>Historia</category>
	<category>Arte</category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p align=center> <img src="http://farm3.static.flickr.com/2253/2390650219_a6b288f1f7_o.jpg" align="center" Alt="Altar Mayor de la iglesia del Hospital de San Antonio en Isenheim, por Matthias Grunewald. Actualmente, en el Musée Unterlinden, Colmar, Alsacia, Francia. Retablo cerrado"/></p>

<p>Entre 1512 y 1515, Matthias Grunewald pintó un óleo sobre tabla de roble para la iglesia del Hospital de San Antonio en Isenheim, que muy posiblemente es su más alta cima como artista. El retablo es monumental: desplegado, extiende sus alas algo más de tres metros y su altura sobrepasa los dos metros y medio. Con los batientes laterales cerrados se abre ante nosotros la escena de crucifixión recortada sobre los azules del anochecer. Un fondo rocoso deja ver más allá los contornos crepusculares de Jerusalén, ciudad que vuelve su oscura espalda a la escena dramática que tenemos en primer plano. En ella, con el madero transversal sobrepasando la tabla central, se extiende el crimen de la cruz en su acto final. A la izquierda, María, con un rostro que parece salido de la tumba (la palidez es mórbida y los verdes aplicados causan pavor) se comba hacia atrás sostenida sólo por el brazo de Juan el Evangelista. Éste gira su cara doliente hacia ella, mortalmente pálido, plenamente consciente de la escena que, años más tarde iba a servir de climax a su texto. Por los suelos, también a la izquierda, la Magdalena ruega por el milagro de la Resurrección o quizás implora por el perdón de sus pecados. Su cabeza está alineada en una horizontal que corre toda la composición —nace de la mano del Evangelista, pasa por la Magdalena, atraviesa las rodillas de Jesús y termina en el nudo de paño blanco que señala la cadera del Bautista— paralela al travesaño en el que están clavadas las manos de su maestro. No es posible tener un entendimiento pleno de la escena si no es notando que rebosa una violencia brutal. Grunewald trasciende la laxitud del cuerpo de Jesús en el <em>Descendimiento</em> de Roger van der Weyden, con sus figuras llenas de una contenida aflicción y se adentra en la retórica salvaje que configura el drama cristiano tal y como se entiende en los albores del XVI en el oeste del Sacro Imperio.</p>

<p><font face=verdana color=#3366ff>Imagen 2</font>
<img src="http://farm3.static.flickr.com/2194/2391629499_2fd73d593d_o.jpg" align="center" Alt="Altar Mayor de la iglesia del Hospital de San Antonio en Isenheim, por Matthias Grunewald. Actualmente, en el Musée Unterlinden, Colmar, Alsacia, Francia. Retablo cerrado"/></p>

<p>Estamos en unos años brutales, en los que las continuas guerras, cada vez más cruentas y frecuentes han marcado a toda una generación. Envuelto en sus pensamientos, más reflexivo y recogido ante el mundo, Albretch Dürer (Alberto Durero) se entrega a elaborar su grabado acerca de la melancolía, mientras en Italia esplende la guerra que la Liga Santa sostiene contra Francia. Es quizás la inquietud contra un papado cada vez más ambicioso y contra una Roma desde donde emanan las indulgencias para recoger dinero con el que financiar sus actividades terrenales lo que hace que el joven Lutero comience a pensar en su denuncia. Que Grunewald no fue inmune a la doctrina luterana nos es bien sabido: en 1525, y sobrepasando con creces los cincuenta años (edad avanzada en un mundo duro), ha de huir por su apoyo a las revueltas campesinas en Brandemburgo y por su cercanía a las tesis de Martín Lutero. Su visión de la figura de Cristo, sin embargo, ya señalaba el camino para la posterior iconografía del protestantismo: toda la majestad ha sido borrada, toda la magnificiencia tardomedieval se ha desvanecido y sólo queda el espectador ante el espantoso ultraje hacia un cuerpo humano del que todo Dios ha sido desalojado. La sencillez de la composición obedece a este entendimiento privado, no a la gran pompa de las ceremonias promovidas desde Roma: al final, parece decirnos Grunewald, desaparece el escenario y la tramoya, y el creyente ha de afrontar la intolerable situación de permanecer cara a cara con el cadaver de su Maestro.</p>

<p>El color entre verdoso y ceniciento de la carne de Jesús, los brazos descoyuntados, los dedos engarabitados que apuntan al cielo en pleno <em>rigor mortis</em>, la cabeza espantosamente caída y los pies retorciéndose en escorzo nos hablan, como decíamos, en un lenguaje nuevo: la muerte de Jesús no consiguió aniquilar al hijo de Dios, pero destrozó tras horribles sufrimientos su cuerpo humano. Ante tal espectáculo trágico, donde la sangre chorrea en regatos por la base de la cruz, es imposible mantener la serenidad. Los personajes vivos, reales, humanos, no toleran digerir una visión semejante y son presas del colapso nervioso o del dolor inenarrable. Sólo el Bautista, a la derecha, que ya abrazó la muerte y habita en el Reino de los mártires permanece sereno, ajeno a la tortura del cuerpo, viendo quizás ya sólo las glorias futuras que le esperan a su bautizado cuando se siente a la derecha del Padre. El cordero, tan pacífico como diminuto, eleva su patita delantera sobre el cáliz, a la par que sostiene una cruz que prefigura, no ya una ejecución judicial sino una religión; es  tanto la prolepsis de Cristo resucitado como los símbolos de la santa misa por la que millones de católicos vivos o ya difuntos, llevan perdido tanto mañanas de domingo como la felicidad desde hace dos mil años. Contrastadas, las dos figuras son anverso y reverso, opuestos que simbolizan una misma cosa a través de su suprema contradicción; de nuevo, en la composición, hay que trazar una diagonal desde el extremo izquierdo de la cruz hasta la cabeza del cordero, que pasa por ese cruce de caminos pictórico que son las rodillas de Jesús, o bien fijarnos en que la mirada (ojo) del cordero, que sigue la diagonal mostrada en la imagen número 4 y entender las relaciones esenciales de las figuras que las conforman. Ateniéndonos a la primera de ellas (imagen número 3), entendemos sin problemas que cruz, Jesús y cordero forman la presencia física, mundana, del drama definitivo cristiano. La imagen de mansedumbre, de joven vida que representa el cordero nos lleva a un abominable enfrentamiento que escandaliza el alma: que su presencia sólo es posible a través, ya no de la muerte, sino de la violencia, el sufrimiento y el crimen. Toda la vida presencial del cordero divino parte del hecho innegable de la muerte, y no se nos escapa que, en el rito cristiano, nace para ser aniquilado en los altares y que su sangre y su carne sean consumidas por obra y gracia de la transubstanciación. Misa tras misa, oficio eclesiástico tras oficio eclesiástico, el cordero sigue siendo matado y consumido para que Jesús, que muere cada Jueves, se levante de entre los muertos a cada domingo rumbo a los Cielos. </p>

<p><font face=verdana color=#3366ff>Imagen 3</font><p align=center>
<img src="http://farm3.static.flickr.com/2376/2391629927_9fe2a32ce1_o.jpg" align="center" Alt="Altar Mayor de la iglesia del Hospital de San Antonio en Isenheim, por Matthias Grunewald. Actualmente, en el Musée Unterlinden, Colmar, Alsacia, Francia. Retablo cerrado"/></p></p>

<p><font face=verdana color=#3366ff>Imagen 4</font><p align=center>
<img src="http://farm3.static.flickr.com/2404/2391629723_64e7c09a0c_o.jpg" align="center" Alt="Altar Mayor de la iglesia del Hospital de San Antonio en Isenheim, por Matthias Grunewald. Actualmente, en el Musée Unterlinden, Colmar, Alsacia, Francia. Retablo cerrado"/></p></p>
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		<title>Mozart: Cuarteto de las Disonancias</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Apr 2008 12:39:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robertokles</dc:creator>
		
	<category>Música</category>
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		<description><![CDATA[<p>El Cuarteto para cuerdas No. 19, catalogado por Koechel con el número 465 y escrito en la tonalidad de Do Mayor, fue dado al editor Artaria con otros cinco en septiembre de 1785. La serie al completo estaba dedicada a Haydn, compositor por el que Mozart sentía gran admiración y al que profesaba un sincero [...]</p>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>El Cuarteto para cuerdas No. 19, catalogado por Koechel con el número 465 y escrito en la tonalidad de Do Mayor, fue dado al editor Artaria con otros cinco en septiembre de 1785. La serie al completo estaba dedicada a Haydn, compositor por el que Mozart sentía gran admiración y al que profesaba un sincero afecto. La carta con que encabeza estos cuartetos es un ejemplo de fraterna amistad, a la que Haydn, veinticuatro años mayor, correspondía para configurar una de las amistades más ejemplares de la Historia de la Música. </p>

<p>Pese al fracaso y la extrañeza con la que fueron recibidos, ni de lejos podemos pensar en un descenso de las capacidades compositivas del salzburgués. Al contrario; se muestra tan pleno de ideas, tan rico y variado que llegó a confundir a sus contemporáneos. Haydn, que interpretaba con otros músicos alguno de estos cuartetos en Schoenbrunn —se sospecha que la información se refiere a éste en particular—, es advertido por el príncipe Grassalkowicz de que desafinan. Haydn se levanta y lo niega, mostrando la partitura. La reacción del príncipe es mostrativa: rompe las hojas y arroja los pedazos por toda la sala. Muy posiblemente, este príncipe que, indignado, muestra un comportamiento tan feroz, escuchaba la introducción inicial del cuarteto, que ha llevado a titularlo con el nombre de <em>Cuarteto de las Disonancias</em>. Los veintidós primeros compases, en absoluto habituales para la época (¿un adagio que abre el allegro subsiguiente?) levantan una  atmósfera densa y átona, difícil de digerir, que preludia las revoluciones formales que las vanguardias efectuaron a ambos lados de las puertas del siglo XX. Es el uso del cromatismo en esta breve introducción lo que más ha sorprendido del cuarteto: véase cómo veintidós compases pueden dar nombre a una obra de más de ochocientos.</p>

<p>Desalentador, angustioso y oscuro, la introducción del adagio se desvanece para dar paso a un allegro luminoso, solar, más brillante si cabe por el contraste con el tempo precedente. Los efectos no sólo son musicales, sino psicológicos. El idioma metafórico de la composición sugiere el paso de la confusión al orden, de las profundidades a la superficie, de la ambigüedad a la decisión, de los intrincados caminos del inconsciente hasta las anchas avenidas del yo racional, de la pérdida al encuentro. ¿Es casual que Mozart hubiese entrado, unos meses antes, a formar parte de una logia masónica? </p>

<p>Sea como fuere, dejo prueba de la extraordinaria (aterradora en ocasiones) belleza de la música mozartiana en la excelente versión del Quatuor Mosaïques. Que ustedes lo disfruten.</p>

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		<title>Historia de las revoluciones americanas en 13 imágenes (II)</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Apr 2008 13:03:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robertokles</dc:creator>
		
	<category>Historia</category>
	<category>Quotidiana</category>
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		<description><![CDATA[<p>Como ya vimos en el anterior artículo sobre este tema, afortunadamente para la paz, el diálogo y la concordia universal, amén de para proteger la vida del personal sanitario voluntario (siempre que sea estadounidense o afín a ellos) siempre estará Thor. En las imágenes siguientes, y no podía ser de otro modo, le vemos empleando [...]</p>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Como ya vimos en <a href="http://robertokles.blogsome.com/go.php?http://robertokles.blogsome.com/2008/01/27/historia-de-las-revoluciones-americanas-en-13-imagenes-i/" target="_blank">el anterior artículo sobre este tema</a>, afortunadamente para la paz, el diálogo y la concordia universal, amén de para proteger la vida del personal sanitario voluntario (siempre que sea estadounidense o afín a ellos) siempre estará Thor. En las imágenes siguientes, y no podía ser de otro modo, le vemos empleando sus dotes para la diplomacia. Obsérvese que, tanto el casco del piloto como el avión están señalados con la marca de la bestia. Justo es, pues, arrearles un par de martillazos que ayuden a mejorar su mecánica.</p>

<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2049/2223513830_ecc5d8052a_o.jpg" alt="Marvel Journey into Mistery, vol. I, No. 84 - Thor (Stan Lee / Jack Kirkby / Joe Sinnott)" vspace="4" hspace="4"/>
<img src="http://farm3.static.flickr.com/2063/2223514020_c5f8c6b84b_o.jpg" alt="Marvel Journey into Mistery, vol. I, No. 84 - Thor (Stan Lee / Jack Kirkby / Joe Sinnott)" vspace="4" hspace="4"/></p>

<p>Mientras, en San Diablo, asistimos al primer acercamiento gráfico del lider comunista y sus secuaces. La posición en sí ya es importante. En una mesa de despacho (teléfono, documentos y&#8230; ¡candelabro!), sentado en una butaca con reposacabezas, el Ejecutor muestra sus credenciales poniendo sobre los pies sobre el área de trabajo a la par que come un muslo de pollo a mano desnuda. Esto es revelador, porque no se puede ser malvado si no se deja continua constancia de ello hasta en el más mínimo detalle. El Ejecutor come con las manos, pone las botas indecorosamente encima de la mesa, lleva boina calada, luce barba sin bigote y exhibe una morfología facial similar a las representaciones de las especies antecesoras al <em>homo sapiens</em>. Por descontado, también se nos muestra la crueldad en el trato con sus secuaces, que en la hora postrera se revelan como unos cobardes de marca mayor. Como todo comunista, el Ejecutor es despiadado y, como algunos programas informáticos, no tiene tolerancia ante el error. Aquel que fracasa es un traidor. Las caricaturas de Stalin y Beria se trasladan por el tiempo y el espacio hasta la América Latina de los sesenta sin rubor ni ambages.</p>

<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2272/2222721379_a6b64c8227_o.jpg" alt="Marvel Journey into Mistery, vol. I, No. 84 - Thor (Stan Lee / Jack Kirkby / Joe Sinnott)" vspace="4" hspace="4"/></p>

<p>Humean las armas de la facción comunista. El fusilamiento, esa fórmula punitiva exclusiva de la izquierda, ha dejado sentir su presencia. Los soldados, tocados con gorra, han llevado a cabo la acción sin consideraciones éticas que valgan, sin que se muestre más que una maquinaria al servicio de su lider. Mientras, oculto en una habitación del primer piso del edificio, el Ejecutor y sus <i>camaradas</i> prosiguen a lo suyo. Han desembarcado los yankees, que siguen emperrados en <i>curar</i> (atención a la insistencia) a los campesinos. Naturalmente, ellos van a impedirlo. ¡Cómo se le puede ocurrir a nadie que las izquierdas en América Central o Sur hayan pensado alguna vez en el bienestar del campesinado! Son los Estados Unidos los que, con sus ejércitos de médicos y enfermeras (entre los que se colaba algún Thor de cuando en cuando) han mostrado la humanísima compasión característica de todos sus Gobiernos. Como la muestran ahora en ese lugar de Oriente Medio donde <i>la situación es bastante buena</i>.</p>

<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2332/2223515300_6f9a6b342b_o.jpg" alt="Marvel Journey into Mistery, vol. I, No. 84 - Thor (Stan Lee / Jack Kirkby / Joe Sinnott)" vspace="4" hspace="4"/></p>

<p>La acción continúa y el trasunto humano de Thor, amén de su linda enfermera (en los comics de Lee-Kirkby, las mujeres son enfermeras o ayudantes de laboratorio o secretarias y los hombres médicos, científicos o empresarios: y muéstrese bien la jerarquía entre sexos) han sido capturados. Ahora&#8230; ¿Qué es lo que quiere un infame latino (todos son bigotudos o barbudos y feos) de una estadounidense (esto es, blanca, rubia, delgada, hermosa y joven)? Pues qué va a ser. Los extranjeros siempre quieren acostarse con nuestras mujeres. Y, para colmo, son tan zopencos que no conocen las maneras del cortejo. Así que siempre urden unas tramas malignas para tratar de llevarlas a la cama. Todo eso, cuando tienen el tiempo suficiente y no las violan sin contemplaciones. El Ejecutor, al menos, adopta la primera fórmula: tras un brusco galanteo (bravamente respondido por la enfermera, que le echa en cara su fealdad latina), y ante la amenaza de fusilar al doctor Blake, le propone matrimonio. Eso, amigos, es el amor fuera de Estados Unidos. Así se comportan estos salvajes con la florida juventud yanqui. </p>

<p>Por descontado, lo de los maltratos a los cojos es <i>locus comunis</i>. Es algo común al sur del Río Bravo. ¿O no?</p>

<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2142/2222722913_8ce23e2727_o.jpg" alt="Marvel Journey into Mistery, vol. I, No. 84 - Thor (Stan Lee / Jack Kirkby / Joe Sinnott)" vspace="4" hspace="4"/>
<img src="http://farm3.static.flickr.com/2114/2222723315_3601c91ac4_o.jpg" alt="Marvel Journey into Mistery, vol. I, No. 84 - Thor (Stan Lee / Jack Kirkby / Joe Sinnott)" vspace="4" hspace="4"/></p>
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		<title>Veganismo</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Apr 2008 23:32:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robertokles</dc:creator>
		
	<category>Animalismo</category>
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		<description><![CDATA[<p>El veganismo es consecuente: si alguien quiere ser respetuoso con los animales (tanto humanos como no humanos) y sus intereses, evita realizar acciones que los lesionen. De este modo es contrario a toda acción que conlleve su uso como mercancía, como materia prima o como banco de pruebas, sea del orden que sea. Un vegano, [...]</p>
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El veganismo es consecuente: si alguien quiere ser respetuoso con los animales (tanto humanos como no humanos) y sus intereses, evita realizar acciones que los lesionen. De este modo es contrario a toda acción que conlleve su uso como mercancía, como materia prima o como banco de pruebas, sea del orden que sea. Un vegano, como ya casi todo el mundo sabe, se alimenta de vegetales (cereales, legumbres, hortalizas, verduras, frutas y frutos secos); no viste ropas o complementos sacados de algún modo de los animales, ni emplea productos de limpieza o higiene personal que contengan elementos de origen animal o que hayan sido testados en ellos; tampoco asiste a espectáculos o fórmulas de diversión en las que se usen animales. Como vemos, es algo mucho más amplio que el vegetarianismo, dado que su territorio se extiende más allá de la alimentación y son otras las motivaciones en las que se apoya. </p>

<p>El veganismo es un primer paso y una elección particular que, desde lo cotidiano, pone las bases para tener con los animales un trato justo. Sin duda, hay quienes prefieren traspasar estas bases e ir un paso más allá. Los activistas veganos animalistas son uno de sus ejemplos. La difusión y la concienciación no es un episodio menor. Para bien o para mal (en este momento, para mal), la situación, su integridad depende en gran medida de lo que hagan los humanos. En el caso de que las personas no sean conscientes de que en su día a día hay mucho que pueden hacer por ayudarlos, la espiral de uso, de explotación y de muerte de los animales proseguirá. ¿Es esto lo que queremos? </p>

<p>Es algo harto curioso que ser alguien decidido a mantener una relación más ética y más justa con los animales no humanos me haya convertido en un <em>profesional de la palabra </em>para los humanos. Sé dónde está el problema, no obstante, y sé de la utilidad que tiene aportar elementos de reflexión en cursos y conferencias. Quizás sea por mi particular manera de entender el activismo, o quizás lo veo más claro dado que es la zona por la que más me gusta desenvolverme. Hay una gran alegría en poder colaborar en una reflexión común, en una sala, mientras se conversa —alegría que no debieron ignorar Platón o Aristóteles. El jueves 29 de marzo, Rosana y yo estuvimos en La Vall d&#8217;Uixó (Castellón) explicando en el Casal Jaume I qué significa especismo y qué es el veganismo. Y al final, cena con todos los asistentes. Cena vegana, por supuesto, de la que no quedó nada en los platos.</p>

<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3015/2372787244_db3557e97c_o.jpg" width="500"/></p>

<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3186/2371951543_5df6c7eda9_o.jpg" width="500"/></p>

<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3206/2372787794_593b3daa03_o.jpg" width="500"/></p>

<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3247/2371951367_70c0acff89_o.jpg" width="500"/></p>

<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3145/2371951845_afab85ba24_o.jpg" width="500"/></p>
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		<title>A Midsummer Night&#8217;s Dream: pequeñas consideraciones</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Mar 2008 01:06:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robertokles</dc:creator>
		
	<category>Literatura</category>
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		<description><![CDATA[<p>No sabemos con certeza si fueron cuatro o cinco los años desde que los últimos acordes de la música de Thomas Morley se extinguiesen en los jardines nocturnos de Elvetham, cuando William Shakespeare terminó de escribir una obra que, en la edición de Thomas Fischer —el llamado First Quarto— fue bautizada con el título de [...]</p>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3268/2366594728_849740ac3c_o.jpg"/></p>

<p>No sabemos con certeza si fueron cuatro o cinco los años desde que los últimos acordes de la música de Thomas Morley se extinguiesen en los jardines nocturnos de Elvetham, cuando William Shakespeare terminó de escribir una obra que, en la edición de Thomas Fischer —el llamado <em>First Quarto</em>— fue bautizada con el título de <em>A Midsommer nights dreame</em> (no <em>A Midsommer-nights dreame</em>, como dice Astrana Marín y cuyo error ha sido perpetuado <em>ad nauseam</em> por las continuas reimpresiones de sus traducciones), y que hoy conocemos, en grafía actualizada, como <em>A Midsummer Night&#8217;s Dream</em>. Se ha conjeturado por los elementos temáticos que es muy posible que hubiese sido elaborada para ser representada en el marco de las bodas de personajes nobiliarios, y se ha discutido con largueza lo que nunca se podrá saber: quiénes eran los hipotéticos contrayentes en esa ocasión o si la reina Elisabeth asistió o no al enlace y a la posterior representación. La insistente aparición de la triple boda y, sobre todo, el discurso de despedida de Oberon</p>

<p><font face=verdana color=#3366ff>Now, until the break of day,
Through this house each fairy stray.<br />
To the best bride-bed will we,<br />
Which by us shall blessed be;
And the issue there create
Ever shall be fortunate.</font></p>

<p>(5.1.392-397)</p>

<p><font face=verdana color=#4B57A0>Ahora, hasta rayar el día
Que cada hada vague a su antojo
Al mejor lecho nupcial nosotros iremos,
y será por nosotros bendito; 
Y el que allá sea engendrado
Siempre será afortunado.</font></p>

<p>se ha interpretado con frecuencia como un deseo que traspasa los límites del escenario y se dirige al auditorio. Otros lo han negado, explicando que no tenemos dato objetivo alguno que avale tal hipótesis y que el parlamento de Oberón y la temática esponsalicia bien puede funcionar en tanto obra teatral si se representa en un lupanar. Esto es, que cada obra, de Shakespeare o de quien se prefiera, mantiene su propia autonomía independientemente de su génesis y entorno de representación. Actualmente, y aunque el asunto no puede traspasar los límites de la conjetura, la crítica shakespeariana se inclina por la representación para la celebración de unas bodas nobiliarias en pro de la plausibilidad. Nadie crea, sin embargo, que se han bajado las espadas. Por el contrario, se mantiene una fenomenal pugna acerca de los nombres de los contrayentes que no acabará, me temo, hasta el Día del Juicio, cuando nos levantemos a son de trompeta y, revestidos de nuevo tanto nosotros como Shakespeare de nuestros abominables cuerpos materiales, podamos preguntarle, mientras esperamos el veredicto que nos mandará a los Infiernos, para qué ocasión exactamente escribió su obra. </p>

<p>Mientras tanto, sea como fuere y aunque no conozcamos con nombre y apellido el contexto de su estreno, hemos de notar que como tantas otras veces Shakespeare trasciende la obra de circunstancias y supera la coyuntura al componer algo que rebasa el mero encargo teatral y, si se me apura, las expectativas depositadas en él como maestro de comedias. Es indudable la habilidad alcanzada por el Shakespeare de etapa media, en pleno vigor creativo, y es difícil que ningún patrono, sea quien fuere, se mostrase descontento con la calidad final del encargo. Mas en ocasiones, el autor hace gala de una extraña irreverencias en la historia que no debieron ser pasadas por alto por los asistentes cultivados que atendían al desarrollo de la comedia, y que quizás se rebulleron en sus asientos al escuchar determinadas partes. Como espectadores habituados a las formas teatrales —tal y como hoy somos duchos en el noble arte de desentrañar videoclips o de percatarnos de las múltiples alusiones ocultas en los anuncios comerciales— debieron identificar rápidamente a los recién desposados con la pareja Teseo-Hipólita, y es de suponer que a sus oídos sonarían algo acres las palabras del primero al decirle, en los primeros compases de la obra: </p>

<p><font face=verdana color=#3366ff>Hyppolita, I woo&#8217;d thee with my sword, 
And wonne thy loue, doing thee iniuries</font></p>

<p><font face=verdana color=#4B57A0>Hipólita, te he cortejado con mi espada,
Y gané tu amor causándote heridas</font></p>

<p><em>Injuries</em> (<em>iniuries</em>) son, como en inglés contemporáneo, <em>heridas</em>, mas Onions (<em>A Shakespeare Glossary</em>; enlarged and revised throughout by Robert D. Eagleson, Oxford 1986) nota que el término vale también por lo que se puede verter como <em>agravios</em> o <em>lesión de los intereses propios</em>. Las heridas pueden ser, por tanto, físicas o metafóricas. La espada de Teseo ha podido tajar tanto la carne como el reino de Hipólita. Aquellas personas que vieron en su día la obra no dudarían ante la elección, y antes de pensar en Teseo como un maltratador de mujeres tenderían a verlo como un destructor de reinos que se le oponían en batalla. Aún así, la cosa no se muestra demasiado halagadora con la identificación, al sugerir que el caballero ha ganado a su dama a fuerza de hacerle agravios, por más que en los dos siguientes versos, afirme con olímpica jactancia que ahora quiere conquistarla merced a la gloria y al relumbrón, algo que tampoco parece ni delicado, ni comedido. Sabiendo que los parlamentos amorosos tramados por Shakespeare podían ser extremadamente gentiles y que las réplicas de las damas eran capaces de ser tan agudas como afiladas, sorprende el silencio sometido de toda una brava Reina amazona como la elección más oportuna. ¿A qué, me pregunto, escribir un pasaje tan arriesgado, que roza la injuria a sus patronos? </p>

<p>Pobre dama y pobres familiares suyos, qué hubiese pasado si llegan a tomarse a mal los versos. Por fortuna —para nosotros y para Shakespeare— parece que no fue así fue. Es posible que no todo el público estuviese pendiente, y que, merced a esa escasa atención, no salieron a relucir los puñales de enmendar agravios. Así, los sicarios y los asesinos no buscaron al autor del insulto por las oscuras callejas londinenses, y permanecieron tranquilos, con las armas enfundadas, gastando honradamente sus monedas en tabernas y burdeles. El jubón del dramaturgo no precisó, por esta vez, el remiendo que mereció su osadía. Gracias a esa pequeña contingencia, descuido o falta de atención, Shakespeare pudo proseguir incluyendo nuevas osadías o inconveniencias en sus obras ulteriores, entre la que no es la menor (si la obra fue escrita, como parece, tras la revuelta de Essex en 1601), escribir tras la conjura de Robert Devereux que casi derroca a Elisabeth I, una tragedia en la que el monarca ocupa ilegítimamente su trono tras haber asesinado al rey, y donde el verdadero heredero se revela como un incapaz para gobernar un país. Siempre me ha divertido imaginar que, tras divulgarse Hamlet, con las soberbias interpretaciones de Richard Burbage alabadas en toda la capital, la reina Elisabeth tuvo que dormir durante una temporada con tapones para evitar que nadie le vertiese por accidente venenos en los oídos, y que maldeciría en el lecho durante una buena temporada el nombre del autor teatral que andaba dando ideas sobre las mejores maneras para llevar a cabo un magnicidio a todos y cada uno de los ambiciosos nobles de Inglaterra.</p>
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		<title>Malinconia</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Mar 2008 11:16:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robertokles</dc:creator>
		
	<category>Literatura</category>
	<category>Pensamiento</category>
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		<description><![CDATA[<p>Desde muy temprano, escucho la sonata para violín solo No. 2 que Eugène Ysaÿe dedicara a Jacques Thibaud. Parte del día lo paso sumido en la lectura de la Vida de Lisandro. Algo similar a lo que confesaba Niccolò dei Machiavelli (Maquiavelo para nosotros) a Francesco Vettori en la famosa carta del 10 de diciembre [...]</p>
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.malaspina.com/jpg/machiavelli.jpg" align="right" hspace="6" vspace="6" width="280"/>Desde muy temprano, escucho la sonata para violín solo No. 2 que Eugène Ysaÿe dedicara a Jacques Thibaud. Parte del día lo paso sumido en la lectura de la <em>Vida</em> de Lisandro. Algo similar a lo que confesaba Niccolò dei Machiavelli (Maquiavelo para nosotros) a Francesco Vettori en la famosa carta del 10 de diciembre de 1513: </p>

<blockquote><font face=verdana color=#3366ff>Venuta la sera, mi ritorno in casa, ed entro nel mio scrittoio; et in su l’uscio mi spoglio quella veste cotidiana, piena di fango et di loto, et mi metto panni reali et curiali; et rivestito condecentemente entro nelle antique corti delli antiqui uomini, dove, da loro ricevuto amorevolmente, mi pasco di quel cibo che solum è mio et che io nacqui per lui; dove io non mi vergogno parlare con loro, et domandarli della ragione delle loro actioni; et quelli per loro humanità mi rispondono; et non sento per quattro ore di tempo alcuna noia, sdimenticho ogni affanno, non temo la povertà, non mi sbigottisce la morte: tucto mi transferisco in loro.</font><br /><br />

<font face=verdana color=#4B57A0>Llegada la noche regreso a casa y entro en mi estudio; y en el umbral me despojo de aquella ropa cotidiana, llena de barro y lodo, y visto prendas reales y curiales; y decentemente vestido, entro en las antiguas cortes de los hombres antiguos, donde, recibido amorosamente por ellos, me alimento de esa comida que es sólo mía, ya que nací para ella; allí no me avergüenzo de hablar con ellos y preguntarle la razón de sus acciones; y ellos, por su humanidad, me responden; y durante cuatro horas de tiempo no siento tedio alguno; olvido todo afán, no temo la pobreza, no me asusta la muerte: me transfiero del todo en ellos.</font></blockquote>

<p>No conozco lo suficiente la obra de Maquiavelo como para afirmar a ciencia cierta que el mudarse de ropajes para entrar en comunicación con las obras de los clásicos (esas <em>antique corti delli antiqui uomini</em>) sea exclusivamente metafórico. Su estilo abierto y su amor a la descarnada claridad nos inducen, en principio, a sospechar lo contrario —siempre que tengamos en consideración que el propio acto de cambiar las ropas sucias a limpias encierra en sí mismo una metáfora de contenido social e ideológico. Nótese que el autor escribe que el cambio de ropa ocurre en <em>l&#8217;uscio</em> (en este contexto, en el mismo umbral de la <em>porta</em>), lo que no debe entenderse al pie de la letra. Se lleva a cabo, como parece natural, <em>antes</em> de traspasar el vano (y no <em>ante</em> el vano), permitiéndonos observar que lo verdaderamente importante no es <em>dónde se muda uno</em>, sino <em>para qué</em>, <em>ante qué hecho</em> nos disponemos a vestirnos adecuadamente. ¿Es necesario apuntar que hay una reverencia en el acto de leer que hemos perdido? Desprenderse de los <em>lodi</em> de la vida cotidiana, de las marcas de la <em><a href="http://robertokles.blogsome.com/go.php?http://www.uoregon.edu/~rbear/shake/ac.html" title="Texto de Antony and Cleopatra, de William Shakespeare">baser life</a></em> que rechazaba con desdén la Cleopatra de Shakespeare ha sido, durante siglos, parte constitutiva de la lectura de las grandes obras literarias. Pero para Maquiavelo tiene aquí un sentido sacro, ritualístico, conviertiendo el hecho en la representación teatralizada —y veraz— del respeto por la Alta Cultura. Hay una ropa para trotar por el campo, que puede ser adecuada para juntarse con la <em>brigata</em> de amigos y parientes (ropa de <em>andar por casa</em>), pero que es poco conveniente para la reunión con los altos personajes (esté su presencia en persona y figura o en el interior de un libro), cosa que el eterno (e incómodo) cortesano que es Maquiavelo no puede olvidar. Poco convencido de los dogmas religiosos (la mala fama de Maquiavelo proviene, fundamentalmente, de la crítica eclesiástica antes que de la secular), el secretario florentino traslada su veneración al espacio consagrado de sus habitaciones privadas, donde habitan los libros escritos por los <em>antiqui uomini</em> (hombres antiguos), que es una bella manera de referirse a los clásicos. A la manera del <a href="http://robertokles.blogsome.com/go.php?http://myblog.es/desdelaterraza/art/233169" title="El Genio del Doctor Torralba">doctor Torralba</a>, rechaza enfrascarse en la lectura de los Padres de la Iglesia, desdeñándolos por escribir inconsecuencias o arbitrariedades en mal latín o en peor griego: es más provechosa la lectura de Livio o de Tácito, y más bella la de Ovidio o Petrarca. Y, al igual que el lector retratado por <a href="http://robertokles.blogsome.com/go.php?http://es.wikipedia.org/wiki/Chardin" title="Jean Siméon Chardin, pintor">Chardin </a>(<em>Le philosophe lisant</em>), al que se dedican las páginas de <em><a href="http://robertokles.blogsome.com/go.php?http://biblioteca.udea.edu.co/PDF/publicaciones/leerreleer/leeryreleer35.pdf" title="The uncommon reader, de George Steiner, en castellano">The uncommon reader</a></em>, de <a href="http://robertokles.blogsome.com/go.php?http://es.wikipedia.org/wiki/George_Steiner">George Steiner</a>, adopta ante la lectura una actitud de máximo reverencia, tanto interna como externa. Sólo así, convenientemente purificado, Maquiavelo se siente listo para avanzar por entre las obras e interrogarlas en un esfuerzo de traslación a través del tiempo, y aplicarlas a las preocupaciones políticas que nunca soltaron a este secretario veneciano. </p>

<p><img src="http://www.almaleh.com/ecriture/livres/chardin.jpg" width="300" vspace="6" hspace="6" alt="Le Philosophe lisant, de Chardin" align="left"/>Pero volvamos al espacio y a su relación. En pasajes anteriores, Maquiavelo confesaba llevar consigo en la mañana algún libro, que leía en un lugar retirado: el Dante, Petrarca, o las ediciones de Tibulo u Ovidio —<em>questi poeti minori</em> (!!!)—publicadas por el impresor <a href="http://robertokles.blogsome.com/go.php?http://es.wikipedia.org/wiki/Aldo_Manucio" title="Aldo Manucio">Aldo Manucio </a>(tan afamadas y codiciadas hoy). Se trata de pequeños libros en octavo, aptos para ser llevados en el bolsillo y ser trasportados, cuya lectura proporciona un solaz inmediato: <em>leggo quelle loro amorose passioni, et quelli loro amori ricordomi de’ mia: godomi un pezzo in questo pensiero</em> (leo esas amorosas pasiones de ellos y esos amores, me acuerdo de los míos y disfruto un rato con este pensamiento). El acto de la lectura, en las inmediaciones de una fuente, apartado momentáneamente de sus preocupaciones de pequeño hacendado, propicia unas sensaciones distintas en su misma naturaleza, tanto por los autores seleccionados como por el marco donde se desenvuelve. En lo fisiológico, nos adentramos en las reglas y modos de lectura de los grandes infolios de la biblioteca de su estudio, con sus características de manipulación y empleo. En las ediciones en octavo, aún en cuarto, no hay espacio físico para ejercer un diálogo reflexivo con el texto. Piénsese en los amplios márgenes de un libro editado en tamaño folio, donde generaciones de lectores discuten con el texto por los decrecientes espacios en blanco, colaboran entre sí o con el autor, se contradicen, niegan o complementan los unos a los otros; en ediciones anotadas por contrastados escoliastas y donde el lector se siente impulsado a una lectura activa y responsable, a seguir las intrincadas madejas de referencias, a diseccionar el texto mediante el análisis y el comentario: epígrafes, capitulos, subrayados, marcas, abreviaturas, notas al pie o discurriendo ferazmente bajo la sombra de la <em>marginalia</em>, entresacados de ideas principales, resúmenes, acotaciones, glosas, aclaraciones, confesiones o excursos cruzan físicamente los ejemplares del siglo XVI que hemos conservado. Aún es más: en el retiro campestre, es posible hacer una lectura de placer, pero quedamos imposibilitados para la lujuria de la consulta, para el contraste con otros autores o comentaristas que demanda el estudio comprometido. La memoria es limitada, falible o incompleta. Los anaqueles del gabinete pueden contener la materia para un diálogo cortesano, propio del actual congreso; son capaces de recoger muchas voces, de alojar la polifonía de un coro pensante que nos permite ahondar con mayor precisión en un tema concreto. Por mucho que se pretenda en este siglo, leer los comentarios acerca de una obra o un tema hechos por  personas extraordinariamente inteligentes profundiza nuestra comprensión y nos hace vislumbrar nuevos modos de ser nosotros mismos. En el eventual retiro de las labores campestres, en la lectura casual, quedamos sin embargo determinados a la escucha de una única —y es posible que seductora— voz. Nótese de qué manera influye no solo en los modos de lectura, sino en la materia a escoger: esos <em>poeti minori</em> (la cosa parece sacrílega para referirse a Ovidio) frente a la magna obra de Tito Livio o los consejos de Tucídides. El placer personal se enfrenta (o mejor: discurre en paralelo) al conocimiento que Machiavelli podrá extractar para el uso de los florentinos en la redacción de informes. Sólo en el retiro absoluto, en la serenidad del gabinete recubierto de libros, el antiguo secretario de Florencia se siente capacitado para ponerse a trabajar, atrapando, en un movimiento flexivo, a los autores desde el marco del pasado hasta el día presente en el que vivía. </p>

<p>No cabe duda de que estamos ante una acción que hace emerger graves escollos conceptuales. De algún modo, esta posición valida que los problemas de los hombres, la naturaleza de los gobiernos o las circunstancias y vicisitudes que se abaten sobre unos y otros funcionan bajo la ley del Eterno Retorno o de la semejanza suficiente. Siempre que se pretenda aprender de los hechos del Pasado para aplicarlos al Presente (el uso pragmático de la Historia) se ha de dar por bueno que ambos están unidos por el vínculo de una identidad similar. Es decir, que si en el pasado, el peligro de que César se vistiese las galas de la tiranía había sido conjurado por los puñales de Bruto y allegados (por poner un caso) y el asedio de Roma por parte de <a href="http://robertokles.blogsome.com/go.php?http://es.wikipedia.org/wiki/Lars_Porsena" title="http://es.wikipedia.org/wiki/Lars_Porsena">Porsena </a> y sus huestes etruscas finaliza cuando el <a href="http://robertokles.blogsome.com/go.php?http://es.wikipedia.org/wiki/Esc%C3%A9vola" title="http://es.wikipedia.org/wiki/Esc%C3%A9vola">Scevola </a>de turno se abrasa la diestra hasta los huesos, cada vez que haya problemas parecidos&#8230; ¿Se han de hacer acciones análogas, dado que en el pasado funcionaron? ¿Cómo pensar que una mente eminentemente práctica como la de Maquiavelo recomendaría tener bien dispuestos a un comando de <a href="http://robertokles.blogsome.com/go.php?http://es.wikipedia.org/wiki/Aristogit%C3%B3n" title="http://es.wikipedia.org/wiki/Aristogit%C3%B3n">Harmodios y Aristogitones </a>o una lista de aspirantes al brasero? ¿Qué criterio seguir para seleccionar los datos pertinentes para que el Pasado nos enseñe algo aplicable al Presente? ¿Sólo se ha de apuñalar a un aspirante a tirano (en lugar de, por ejemplo, tratar de aislarlo políticamente, o desacreditarlo ante quienes lo apoyan, o de formar coalición contra él, o de disuadirlo, o de persuadirlo, o de ponerle bajo arresto judicial, o&#8230;) si estamos próximos a los idus de Marzo? Si la Historia funciona como Ley&#8230; ¿Cuáles son los datos objetivos que hemos de seleccionar para basar nuestro comportamiento político en el caso positivo del pasado?</p>

<p>No obstante, pese a que soy consciente de los remolinos que encierra el tratar de traslocar los hechos del pasado a un tiempo, lugar y circunstancias que no les corresponden (el extenuante ejercicio de la comprensión me sitúa en el mismo problema que tuvo Maquiavelo), una frase me inquieta sobremanera: <em>mi pasco di quel cibo che solum è mio et che io nacqui per lui</em> (me alimento de esa comida que es sólo mía, ya que nací para ella). La afirmación produce una profunda extrañeza hoy en día. <em>Haber nacido para algo</em>, salvo en boca de una persona extremadamente religiosa cuyos dogmas de fe incluyan la predestinación, ha dejado de tener el poderoso significado que tenía en época de Maquiavelo. En el caso de emplearlo, ahora lo usaríamos como una forma figurativa o como recurso de embellecimiento retórico. En cualquier modo, parece muy probable que esto no es a lo que Macchiavelli (y empleemos la tercera grafía) se refiere. Con una afirmación semejante, el florentino vindica su lugar en la vida con fiereza, con una feroz determinación. Su puesto —explica a Vettori— está entre los notables, entre los grandes personajes, da lo mismo si están vivos o si no, habiten en los libros o pululen por las estancias del Palazzo Vecchio. Giré donde quiera la inconstante rueda de la Fortuna, Maquiavelo está firmemente persuadido de que su tanto naturaleza como hombre (aspecto, capacidades personales, vocación) como la metafísica del Destino están en completo acuerdo para situar a cada personaje en su lugar en el mundo. Se nace con ciertas virtudes (o defectos) en un lugar concreto y en un tiempo determinado porque, de antemano, ese hombre va a ocupar un puesto definido de antemano que le está destinado a él y sólo a él. Esto no es un asunto de elección, va más allá de la simple psicología y va más allá de la figura del yo, de los círculos de relación y de familia, de la sociedad en la que se inscribe y la del tiempo en el que se habita. Para decirlo de otro modo: si al <em>Weltgeist </em>(llámese <em>Destino </em>o <em>Dios</em>) de la época de Maquiavelo se le hubiese antojado contradecirse a sí mismo y hubiese decidido que éste fuese, contra viento y marea, astronauta o ingeniero informático, Maquiavelo lo hubiese sido&#8230; bajo riesgo de subvertir el orden del mundo. Hoy una persona con vocación de arquitecto que ha terminado siendo tornero fresador —condicionado por la fuerza de las circunstancias o por sus propias capacidades— podrá sentir el peso del fracaso o la frustración que genera el enfrentar sus deseos con la realidad. Maquiavelo caído y desposeído de su cargo secretarial o del acceso a los gobernantes siente este hecho como transitorio, como una contingencia pasajera que hay que sufrir; en momento alguno se plantea que su caída sea definitiva, porque hacerlo sería como admitir que los ríos fluyen (o pueden fluir) hacia arriba (La única posibilidad que resta es, como parece obvio, que Maquiavelo confunda su destino y que, en realidad, no esté bien informado de lo que le depara el Mundo; pero es tal la seguridad de su frase que dudo mucho que haya contemplado siquiera tamaña posibilidad&#8230; al menos en lo que se refiere a las comunicaciones exteriores. Lo que Maquiavelo guardó para sí no tenemos manera de saberlo. No hay memorialistas que lo tuviesen en observación en aquella época). ¿Quién de nosotros puede hoy vincular su pequeña historia al destino del mundo con tal naturalidad? </p>

<p>Yo siento la vocación (y ya el mismo término es complejo; pienso en que soy mi propio <em>vocatus</em> y que la voz que me llama proviene de mí mismo) por los libros, por el estudio y, si se me apura, por asistir a esa <em>antique corti delli antiqui uomini</em> de la que hemos hablado. Mas&#8230; ¿<em>he nacido</em> para ella? Es indudable que pienso que esa pregunta tiene un planteamiento erróneo o incomprensible, y en este acto me distancio —todo mi siglo se distancia—del secretario florentino. Leemos (milagrosamente) las mismas obras, nos encerramos en el estudio las mismas horas. Tomamos pacientes notas y conversamos con los clásicos con el mismo respeto y con la misma (e infatigable) urgencia de preguntar. Hasta aquí las similitudes. Más allá de ellas, se abre un abismo de hábitos, de presupuestos, de intenciones.</p>

<p><small>(Revisión del 8 de Marzo de 2008)</small></p>
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		<title>Antropología social en el garaje</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Mar 2008 11:15:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robertokles</dc:creator>
		
	<category>Pensamiento</category>
	<category>Quotidiana</category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>En la parte de atrás de los edificios donde habitaba, en un pasadizo encajonado tras la valla de un colegio público, se decidió habilitar el espacio casi inexistente en forma de garaje. Quienes lo hicieron —aún en el día de hoy ignoro quienes fueron esos individuos avispados— no contaron con tres problemas fundamentales. Primero, no entendieron que proyectar una obra con vocación comercial en un barrio donde llegar a final de mes con dinero en la cuenta corriente era una hazaña digna de ser cantada por un nuevo Homero precisaba un serio estudio y una prolongada meditación. Si la media de edad de los vehículos superaba con frecuencia la del piloto&#8230; ¿cómo pensaron posible persuadir a esos hipotéticos clientes, propietarios de deudas y chatarras heredadas de que les era del todo punto imprescindible alquilar una plaza de garaje para guardar su cochecito? </p>

<p>En segundo lugar, y como buenos españoles, estos beneméritos incentivadores de la circulación del capital (de los bolsillos del prójimo hasta el propio) y de la creación de riqueza (personal), pensaron que pedir una licencia de obra para construir garajes era una total y absoluta pérdida de tiempo, cuando no de dinero, cuando no de autoestima. Es bien sabido que en este país de locos todo el mundo va a su aire, y que el sistema legal está muy bien para que lo acaten los demás, aunque mejor para burlarlo uno mismo (algo que genera una irresistible alegría, al parecer). Lo malo es, en ocasiones, que sin el soborno oportuno y los costos de licencia satisfechos a veces las cosas no prosperan. Ya se sabe lo perverso que es el Estado, siempre atento a convertirse en rémora de la iniciativa privada.</p>

<p>El punto tercero es tan característico como ejemplar: el espacio que dejaron para que los coches doblasen los recodos del pasadizo era tan reducido que, evitando el eufemismo, no había manera de que pudiesen maniobrar, a no ser que derribasen previamente el frente de los garajes o, en su defecto, el muro del colegio. Como las cosas no suelen suceder así —salvo en algunas películas— y, cuando golpeas el coche contra una pared quien se lleva la peor parte es el vehículo, de propuesta de aparcamiento para automóviles, por imperativo lógico y por efectos de la transubstanciación obligatoria, la cosa metamorfoseó a garaje para ciclomotores, bicicletas, tandems, triciclos y demás maquinaria de vía estrecha. </p>

<p>Así se muestra que la simple construcción de un garaje, quizás en otro lugar ejercicio de anonimato o acción trivial, en el sitio donde habito se revela como el mejor ejemplo para hacer antropología social y desvelar el carácter torticero, impulsivo, ausente de reflexión y descabalado del pueblo que lo ideó y llevó a cabo. <em>Quod erat demonstrandum</em>.</p>

<p>En el momento en el que tomo las fotografías, me sorprendo al ver lo limpio y despejado que se conserva si lo comparamos con la imagen que ofrecía veinticinco años atrás. Todavía veo, en el archivo de la memoria, llover las bolsas de basura desde el edificio aledaño (es bien sabido que bajarlas hasta los cubos de basura es con frecuencia un coñazo mayúsculo, y que contaba con el inconveniente de que daba a la vecina la oportunidad de inspeccionar el número de botellas de vino que cada vecino había consumido ese día). La inmundicia cayendo desde las alturas. Las jeringuillas hipodérmicas hacinándose junto a limones podridos. Latas destripadas, crueles fragmentos de cristal, restos de maderas carbonizadas por las hogueras invernales. Las ratas. Los niños.</p>

<p>No sé en qué condiciones hemos sobrevivido a aquello.</p>

<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2297/2316522904_e5c2f4e36f.jpg?v=0"/></p>

<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2034/2316524154_6643026a45.jpg"/></p>

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		<title>El amor en tiempos de la ira (2)</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Mar 2008 11:14:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robertokles</dc:creator>
		
	<category>Quotidiana</category>
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		<description><![CDATA[<p>A uno de estos álamos blancos le transferí mi amor insobornable por Yolanda Salgado Espejo cuando contaba la serenísima edad de nueve años. Eran otros días, en los que no me preocupaba en exceso el respeto por los árboles o en los que no veía daño alguno en marcar su corteza a golpe de navaja. [...]</p>
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A uno de estos álamos blancos le transferí mi amor insobornable por Yolanda Salgado Espejo cuando contaba la serenísima edad de nueve años. Eran otros días, en los que no me preocupaba en exceso el respeto por los árboles o en los que no veía daño alguno en marcar su corteza a golpe de navaja. Un corazón, un nombre grabado en la madera, al que se han unido decenas, cientos de nombres. </p>

<p>Ahora, parte de la corteza —lisa y suave al tacto en su origen— se viste de musgo y cicatriz. Paso la mano, y nada veo, no encuentro rastro de ese nombre tan querido para mí durante un tiempo. ¿En qué árbol exactamente estaba? ¿A qué altura? ¿Habrá subido con el crecimiento del álamo? ¿Sigue guardando la madera el secreto de un amor infantil?</p>

<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3138/2312268222_a14565bb28.jpg"/></p>

<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2262/2311458165_a1778c4b12.jpg" width="500"/></p>

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<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2071/2311458837_b34348a92f.jpg" width="500"/></p>

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		<title>El amor en tiempos de la ira</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Mar 2008 11:13:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robertokles</dc:creator>
		
	<category>Quotidiana</category>
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		<description><![CDATA[<p>Parecerá increíble, pero los chicos se aman en estos tiempos difíciles. Y lo declaran hasta en los lugares más oscuros.</p>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Parecerá increíble, pero los chicos se aman en estos tiempos difíciles. Y lo declaran hasta en los lugares más oscuros.</p>

<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2233/2308256879_6c486ebefa.jpg"/></p>
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		<title>Antiguo colegio, sala de tortura</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Mar 2008 11:12:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robertokles</dc:creator>
		
	<category>Quotidiana</category>
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		<description><![CDATA[<p>Una inquietante sensación me recorre al visitar el antiguo barrio de Madrid en el que viví mi infancia. Por un lado, todo me parece más pequeño, como hecho a escala, como si las dimensiones de todas las cosas se hubiesen comprimido. Ni las avenidas son tan anchas, ni los edificios tan altos, ni los árboles [...]</p>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Una inquietante sensación me recorre al visitar el antiguo barrio de Madrid en el que viví mi infancia. Por un lado, todo me parece más pequeño, como hecho a escala, como si las dimensiones de todas las cosas se hubiesen comprimido. Ni las avenidas son tan anchas, ni los edificios tan altos, ni los árboles tan esplendorosos. Por el otro, detecto que aparece sumido en una extraña calma: lo que antes bullía de <em>Vida </em>(no siempre en el mejor de los sentidos) ahora está atrapado en la pastosa atmósfera de los sueños. </p>

<p>Yo recuerdo ese mismo sitio como un lugar en el que el peligro campaba a sus anchas: por una nadería, los hombres se mataban a palos con otros hombres dentro y fuera de los bares, o bien molían a golpes a sus parejas en la oscura privacidad del hogar; éstas se desquitaban peleando con las vecinas, agarrándose de los pelos, mordiendo y arañando como fieras enloquecidas; los adolescentes se unían en grupos para destrozarse entre sí ayudados por palos, cadenas o cualquier objeto susceptible de ser compañero de batalla; por descontado, los adultos atacaban a los niños por cualquier motivo (supuestas faltas a la obediencia o al respeto que rayaban en lo inconcebible), labor en la que tampoco eran ajenos los adolescentes y aún los ancianos. Con esa enseñanza&#8230; ¿Qué podía finalmente esperarse de los niños? El barrio entero se ahogaba en una espiral de violencia sin freno. Hedía a miedo, a sangre. Salir a la calle era tener la seguridad de que, en un momento u otro, habría un conflicto que no se resolvería con la diplomacia. Pero quien se quedase en su casa corría los mismos riesgos.</p>

<p>Yo recuerdo haber visto, en el colegio donde me llevaron, a una profesora fracturarle el cráneo a un niño de primero de Primaria (de seis a siete años) con el tacón del zapato que blandía como arma (pero no recuerdo si fue a David Bailón o a Mario); recuerdo a Félix Giménez siendo pateado con saña en el suelo por el director del colegio por haber cometido el delito de rechazar el caramelo que éste le ofrecía; recuerdo a otra profesora, que nos provocaba derrames en la yema de los dedos al atizarnos con su implacable regla de madera; yo recuerdo torceduras de orejas que llegaron a causar lesiones suficientes como para acudir a un centro médico, bofetadas que arrojaban a los niños al suelo, chichones en la cabeza por obra y gracia de los nudillos de los maestros. Recuerdo, para ser concisos, la engrasada maquinaria de la tortura en el colegio.</p>

<p>¿Qué puedo decir, qué puedo escribir ahora, cuando paso por el barrio y veo el desvencijado local donde fuimos sometidos a suplicio? Las sensaciones son contradictorias y oscilan desde la suprema repulsión que me provoca verlo hasta la oscura alegría de saber que nuevas generaciones de niños no serán atormentados allí. El negocio ya cerró su actividad como sala de torturas obligatoria —pienso con un deje de sarcasmo— para convertirse en un local de torturas voluntarias (lo que algunos llaman <em>gimnasio</em>). Tomo fotografías que testifiquen su ruína. Una pintada hace que me dé un vuelco el corazón. <em>Respeto infinito</em>. No conozco un lugar menos indicado para realizarla. Pero, al tiempo, tampoco ninguno en el que sea más necesaria.</p>

<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2015/2308952206_2154b3876f.jpg"/></p>

<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3047/2308950362_57a1635373.jpg"/></p>

<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3172/2308948922_9c6e1de6c5.jpg"/></p>

<p><img src="http://farm4.static.flickr.com/3190/2308947358_018384f628.jpg"/></p>

<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2134/2308141223_c57234ac18.jpg"/></p>

<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2355/2308946092_c8a610284a.jpg?v=0"/></p>

<p><img src="http://farm3.static.flickr.com/2233/2308945242_d6931c3cdc.jpg?v=0"/></p>
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		<title>¿Qué es especismo?</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Mar 2008 13:02:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robertokles</dc:creator>
		
	<category>Animalismo</category>
		<guid>http://robertokles.blogsome.com/2008/03/03/p138/</guid>
		<description><![CDATA[<p>Me  preguntaban hace poco en qué consiste la discriminación conocida como especismo. Las definiciones que TSA ha preparado para las nuevas ediciones del Diccionario de lengua española de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE) son las siguientes: </p>

<p>especismo
1. m. Discriminación hacia aquellos individuos que no pertenecen a una cierta especie.
especista
1. adj. Perteneciente [...]</p>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Me  preguntaban hace poco en qué consiste la discriminación conocida como <em>especismo</em>. Las definiciones que <a href="http://robertokles.blogsome.com/go.php?http://www.todosomosanimales.org/campanas.htm">TSA</a> ha preparado para las nuevas ediciones del Diccionario de lengua española de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE) son las siguientes: </p>

<p><strong>especismo</strong>
1. m. Discriminación hacia aquellos individuos que no pertenecen a una cierta especie.
<strong>especista</strong>
1. adj. Perteneciente o relativo al especismo. || 2. adj. Partidario del especismo. U. t. c. s.</p>

<p>Como otras discriminaciones del mismo corte (sexismo, racismo), el especismo entiende que hay ciertos individuos (en este caso, animales no humanos), que por el hecho de ser morfológicamente distintos al ser humano, han de ver sus propios intereses (de asociación, de ir donde les plazca, de juego, de solaz físico) socavados para plegarse a lo que arbitren los discriminadores.</p>

<p>Óscar Horta explica que la cuestión de la consideración moral de los animales no humanos ha sido tratada a lo largo de la historia de manera muy puntual y marginal; a mí me gusta matizar que ha sido tan puntual y marginal como recurrente. Para llegar a una conclusión o a otra, en toda época ha habido alguien que ha pensado, con mayor o menor intensidad, con más o menos calado, en la relación que los seres humanos mantienen con el resto de los animales. La reflexión ha podido hacerse desde el plano religioso (en un espectro que abarca desde Pitágoras a los jainistas, desde los ascetas budistas o cristianos hasta Gandhi), del derecho (está presente una reflexión en Tomás de Aquino, que Francisco de Vitoria no olvida; el autor arábigo de la <em>Disputa entre los animales y el hombre</em> —planteada en forma alegórica y de <em>querelle</em>— es otro de sus ejemplos) o literario (nadie puede olvidar el caballo de Dostoyevski o la ostra parlante de Voltaire, o las bestias manchadas de sangre en la obra de Plutarco), pero lo que viene a ser claro es que algo está mordiendo en la conciencia del hombre justo cuando piensa en qué estamos haciendo con aquellas especies que no son humanas.</p>

<p>Desde hace poco tiempo, apenas algo más de treinta y tres años, desde la bomba intelectual que supuso la publicación de <em><a href="http://robertokles.blogsome.com/go.php?http://www.utilitarian.net/es/singer/de/1990----.htm">Animal Liberation</a></em>, de Peter Singer, el enfoque animalista ha ido derivando poco a poco; las posiciones anteriores, que se detenían en los deberes por compasión o benevolencia hacia los animales no humanos bajo nuestro poder (en el más puro aspecto ético kantiano) y la clase de trato dado a los animales no humanos al utilizarlos, han virado al cuestionamiento del derecho de los humanos a <em>usar</em>, como si fuesen objetos éticamente irrelevantes, a los animales no humanos.</p>

<p>Este derecho de uso, inserto en toda cultura humana, se hace en virtud del especismo: la firme creencia —basada en un prejuicio y que no se apoya en motivo racionalmente defendible alguno— de que los animales no humanos están aquí a nuestro servicio, que no tienen intereses propios, que ni sienten ni padecen y que, por encima de su voluntad, ha de primar la nuestra.</p>

<p>Así, el especismo hace referencia al principio ideológico en el que se amparan todas las actitudes deplorables que el hombre tiene con el resto de los animales: desde prender fuego a gatos a colocar a delfines en acuarios para el solaz de la gente; desde catalogar a los animales vacunos como <i>cosas que se comen</i> hasta emplear a otras especies para que nos hagan compañía (eso sí, siempre en el modo que nosotros queramos). El resultado más evidente del especismo es que los animales pasan de ser seres autoconscientes y con intereses a objetos manipulables, cuyos intereses no se tienen en cuenta, que pueden ser poseídos y comprados como mercancía. Para decirlo más clara y crudamente: gracias a esa discriminación, pasan a ser nuestros esclavos.</p>

<p>Para el mismo autor, <em>especismo </em>es: </p>

<p><font face=verdana color=#3366ff>(&#8230;) la discriminación de aquellos que no son miembros de una cierta especie (o especies). En otras palabras: el favorecimiento injustificado de aquellos que pertenecen a una cierta especie (o especies). </font></p>

<p>Y culmina escribiendo: </p>

<p><font face=verdana color=#3366ff>El especismo ha sido definido en ocasiones como un trato desventajoso (o una consideración desigual) basada únicamente en la pertenencia a la especie. O un trato o consideración que favorece a los miembros de una cierta especie (o de varias especies) en función de factores que no tienen que ver con sus capacidades individuales. Estas definiciones, sin embargo, no parecen adecuadas cuando son contrastadas con la consideración que comúnmente reciben las distintas defensas de las discriminaciones intraespecíficas. Aquellas posiciones que defienden que los humanos varones o de ascendencia europea poseen determinadas capacidades individuales y que por ello deben ser favorecidos son comúnmente tildadas, si el criterio apelado es moralmente injustificado, de sexistas y racistas. Tomemos, por otra parte, la discriminación que han sufrido a menudo aquellos con síndrome de Down.</p>

<p>Ésta no es considerada de manera distinta según sea defendida sin aducir ningún argumento o sobre la base de que no poseen determinadas capacidades. No hay motivo alguno, pues, para conceptualizar el especismo de modo diferente.</p>

<p>Cabe también indicar que esta definición implica que una diferenciación justificada que distinga entre los miembros de especies distintas no será especista (al igual que no es sexista, por ejemplo, defender que las mujeres, y no los hombres, puedan tener derecho a atención ginecológica). El especismo, por definición, es una posición moralmente injustificada.</font></p>
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