Bajo riesgo de tejer falsedades, no puedo escribir que Ruiz-Gallardón sea ajeno a la Música; mucho me temo, no obstante, que no se puede decir lo mismo del responsable de pergeñar este rótulo. ¿Pero qué es esto? ¿Qué Krauss ni qué niño muerto! ¡Kraus! ¡Alfredo Kraus! ¡Sin doble ese que valga! Al paso que llevamos, un día escribirán Veetoben o Mozar (sic) y se quedarán tan anchos. Total, qué más da. Son sólo palabras.
Así que, como castigo, caigan todas las pintadas sobre este atentado contra la memoria de Kraus y contra la Música. Derribad a golpe de grafito este monumento a la barbarie y lo cubran de ignominia. Damnatio memoriae sobre ese personaje espurio.

Nótese. Una sola ese.

