Si el Reino de Dios en la tierra quiere realmente decir el Reino de la fraternidad, el Reino de la justicia, el Reino donde sólo se puede cambiar amor por amor y la confianza por confianza, y no la venida de un Dios Padre a mano alzada para partirle la boca a los réprobos, si ese Reino de Dios es la consagración de todas las Revoluciones, entonces es acuciante que los cristianos den entrada en ese Reino de Justicia a los animales que no son el Hombre.

Porque tan absurdo es creer que la verdadera imagen de la Revolución es un grupo de tipos caminando por la selva con el Libro Rojo de Mao en una mano (que en realidad son muchos volúmenes) y un subfusil de asalto en la otra, como pensar que la Justicia es algo que se agota en la figura del animal humano. Y es importante que los cristianos lo entiendan así; si son verdaderamente cristianos.