Quotidiana27/01 /2008 1:04 pm

Marvel Journey into Mistery, vol. I, No. 84 - Thor (Stan Lee / Jack Kirkby / Joe Sinnott) En agosto de 1962, la imaginación del guionista Stan Lee y los lápices de Jack Kirkby habían creado, dentro de la serie Journey into Mistery nada menos que al dios Thor (Þorr). Ya desde su primera aparición, Thor muestra su vocación por resolver las cosas a guantazo limpio liándose a tortazos con unos extraterrestres deseosos de dominar el planeta Tierra. En el siguiente número (Journey into Mistery, vol. 1, No. 84, septiembre de 1962) iban a tratar de continuar las aventuras de este personaje, metido ahora nada menos que a resolver conflictos internacionales.

Manteniendo esa dualidad ya clásica desde los tiempos de Superman o Batman, Thor también tiene un perfil humano. En la vida cotidiana, es un médico cojo llamado Donald Blake, poco atlético y no demasiado expresivo pero que, tal y como se explica en el número anterior, tras encontrar un bastón en una cueva en Europa y golpearlo contra el suelo, puede transmutarse en una deidad nórdica, alto, rubio, melenudo, valeroso hasta la exageración y armado de un martillo cargado de poderes. Ahí es nada.

Marvel Journey into Mistery, vol. I, No. 84 - Thor (Stan Lee / Jack Kirkby / Joe Sinnott)

Como vemos, Blake ha regresado de Europa y viaja en compañía de su enfermera. Ni que decir tiene que Blake está enamorado de ella, pero acogiéndose a una puerilidad adolescente, no confiesa su amor por temor a ser rechazado. Tal y como se explica con cansina prolijidad a lo largo de la serie, él es un tullido, alguien que por el mero hecho de padecer cojera queda inmediatamente excluído del circuito de las relaciones sentimentales. La idea es en sí ya significativa de qué es lo que uno puede encontrarse dentro de estas páginas. Por su parte, la enfermera, que también lo ama en secreto (y viva el melodrama), no concibe que Blake, tan distante y callado, pueda estar enamorado de ella.

Pero volvamos a la ilustración: en la primera de las viñetas mostradas, un vendedor callejero anuncia la noticia principal. En un país latinoamericano imaginario, prosigue el conflicto armado. Nótese el nombre de la población, que es nada menos que San Diablo. Está claro que Los Ángeles no es que estén en Estados Unidos, sino que necesariamente han de estar enclavados ahí, y que, en la inversión de Estados Unidos que para la mente conservadora de Stan Lee es todo lo que está más al sur de su país (en el idiolecto estadounidense, América del Sur, aunque geográficamente México o Cuba no lo estén), el lugar latinoamericano no puede llamarse de otro modo que San Diablo.

Claro que el conflicto ha estallado mientras Donald Blake estaba en Europa tocándose las narices, que es lo único que un estadounidense puede hacer en Europa, salvo cuando les ayuda a ganar la guerra. Ya se sabe que, si los dejas solos, los latinoamericanos te montan una guerrilla en menos que canta un gallo.

El conflicto, como vemos, tiene dos facciones: la democrática y otra procomunista. Aquí empezamos con las dualidades tan queridas dentro del Universo Marvel, que por estos años no se acogía ni a medias tintas ni a zonas de transición. O eres bueno, o eres más malo que la piel de Barrabás. Por decirlo de otro modo: o eres yankee (es decir, demócrata, alto, joven, rubio, guapo y con honestos sentimientos), o eres una de las cabezas visibles del Mal (es decir, extranjero y antiestadounidense, feo, barbudo, moreno, vil, traicionero, despiadado… y comunista). Cuánto ha aprendido George Bush Jr. de todo esto.

Marvel Journey into Mistery, vol. I, No. 84 - Thor (Stan Lee / Jack Kirkby / Joe Sinnott)

¿Qué es lo que hace el gobierno de Estados Unidos cada vez que ha podido meter mano en Centroamérica o Sudamérica? ¿Apoyar a los dictadores más opresivos, siempre y cuando fuesen de derechas? ¿Promover y armar ejércitos para que derrocasen los gobiernos democráticamente elegidos, si es que los electores tenían la mala cabeza de escoger un gobierno de izquierda? ¿Defender a sus empresas que expoliaban injustamente o que sometían a la población a la miseria o el desamparo? Nada de esto, por supuesto. Cada vez que hay un conflicto, y que quede muy claro, Estados Unidos se apresta a enviar ayuda humanitaria. Y en este caso —como en tantos otros—, a la par de la ayuda humanitaria que Donald Blake y su enfermera Jane van a prestar de manera altruísta, cuelan subrepticiamente un arma de guerra de primer orden, que es el mismo Thor. Van a «ayudar a los enfermos», como bien dice la enfermera. Nada hay que temer de la presencia yankee en San Diablo.

Marvel Journey into Mistery, vol. I, No. 84 - Thor (Stan Lee / Jack Kirkby / Joe Sinnott)

Pero… ¡ay!, ya se sabe cómo son los comunistas. Quieren atacar el barco porque… ¡Quieren que los campesinos estén enfermos! ¡Habráse visto lo malvados que pueden ser! Y eso que el lector ve bien claro que en el costado del barco hay pintado un cruz (se supone que roja, con perdón) y que no llevan armas. El lector también ve bien claro que, aunque la cruz estuviese también pintada en el otro costado, no detendría en absoluto a los rojos. ¿No lo ha mandado el Lider? ¡Pues a hundirlo se ha dicho!

Literatura18/01 /2008 1:00 pm

Ora l’autunno guasta il verde ai colli,
o miei dolci animali. Ancora udremo,
prima di notte, l’ultimo lamento
degli uccelli, il richiamo della grigia
pianura che va incontro a quel rumore
alto di mare. E l’odore di legno
alla pioggia, l’odore delle tane,
comè vivo qui fra le case,
fra gli uomini, o miei dolci animali…
Questo volto che gira gli occhi lenti,
questa mano che segna il cielo dove
romba un tuono, sono vostri, o miei lupi,
mie volpi bruciate dal sangue.
Ogni mano, ogni volto, sono vostri.
Tu mi dici che tutto è stato vano,
la vita, i giorni corrosi da un’acqua
assidua, mentre sale dai giardini
un canto di fanciulli. Ora lontani,
dunque, da noi? Ma cedono nell’aria
come ombre appena. Questa la tua voce.
Ma forse io so che tutto non è stato.

Salvatore Quasimodo, Giorno dopo giorno (1947)

Ahora el otoño corrompe el verdor de las colinas
oh mis dulces animales. Aún oiremos,
antes de la noche, el último lamento
de los pájaros, la llamada de la gris
llanura que sale al encuentro del rumor
elevado del mar. Y el olor a madera
en la lluvia, el olor de las madrigueras,
qué vivo es aquí entre las casas,
entre los hombres, oh mis dulces animales.
Ese rostro de ojos que se mueven lentos,
esta mano que en cielo señala el lugar
donde retumba el trueno, son vuestros, oh mis lobos,
mis zorros quemados por la sangre.
Cada rostro, cada mano, son vuestros.
Tú me dices que todo ha sido en vano,
la vida, los días corrompidos por un agua
asidua, mientras sube de los jardines
un canto de niños. ¿Ahora ya lejanos
de nosotros? Mas se apagan en el aire,
como sombras apenas. Esta es tu voz.
Pero acaso yo sé que todo esto no ha sido.

Salvatore Quasimodo, Día tras día (1947)

Animalismo16/01 /2008 12:59 pm

TSA da las gracias a todos los asistentes a la ponencia celebrada el día 15/01/2008 y, por descontado, a ECOCENTRO, que tan amablemente se ha brindado a poner a nuestra disposición su local y su equipo para que pudiésemos reunirnos.

Con esta ponencia quisimos presentar, de una manera clara y sencilla qué son tanto especismo como veganismo, remarcando la motivación que ha de llevar a una persona a acercarse al veganismo desde la óptica animalista: no por llevar una vida sana, sino porque consideramos que es el medio fundamental para mantener una relación de justicia con los animales no humanos. Así lo explicamos, tanto a personas que no tenían, en principio, conocimiento de qué eran estos términos, como a otros compañeros que se acercaron a apoyar y a reafirmar sus conceptos, cuando no a ayudar en la medida que pudiesen.

Como ponente, me quedé muy satisfecho con la atención con que los asistentes escucharon el tema a desarrollar. Finalmente y una vez tenidos los conceptos claros, se generó una impresionante corriente de comunicación entre todos. Todos hablamos, apuntamos, debatimos y matizamos. También hubo quien puso objeciones, pero esto es necesario para una reflexión profunda acerca de la injusticia para otros animales que conlleva un modo de vida no-vegano. De verdad, fue muy agradable para el equipo de TSA poder suministrar elementos de reflexión en una ponencia y que hubiese tal reacción.

El equipo de TSA agradece a todos la atención prestada. Un saludo y… ¡hasta la próxima!

Robertokles

tsa | todos somos animales info@todosomosanimales.org www.todosomosanimales.org Por el respeto a todos los animales.

Vista general de la charla en Ecocentro:

La atención prestada, de lo mejor:

El señor ponente risa

Literatura, Quotidiana09/01 /2008 12:57 pm

… Y aparece finalmente por mi casa, tras veinte años de espera, la edición oxoniense en griego, con bellos tipos clarendonianos, de las Historias de Heródoto de Halicarnaso.

¿No saciarás jamás tu hambre devoradora de página, corazón?

Herodoti: Historiae (tomus posterior). Editio de Karl Hude (1908, rep. 1966), Oxford Clarendon Press

Literatura 12:54 pm

En Talleres de Poesía, ed. de Mayra Jiménez y con prólogo de Ernesto Cardenal (Managua, 1983) —que yo daría tanto por tener la oportunidad de estudiar—, se recogen estos versos de poesía sandinista exteriorista hecha por campesinos, por guerrilleros, por gentes no estudiadas y que, sin embargo, eran capaces de elaborar poemas de una manera sencilla y veraz. Y también, en función de lo que vieron, atroz.

la María de quince años violada y bayoneteada,
la abuela de Rosendo ahorcada con gasa,
a Juan que murió maldiciendo porque le inyectaron fungicida,
al niño de un año de la Marina, partido en dos
y el aborto de ella por las múltiples violaciones de la guardia.

Extraigo los versos del artículo de Fina García Marruz Una nueva poesía popular en Nicaragua, en el no. 11 (Mayo de 1985) de la revista Nicaráuac, editada por el Ministerio de Cultura nicaragüense, que me ha venido como un regalo inesperado a estas recónditas tierras madrileñas.

Arte, Animalismo08/01 /2008 12:53 pm

Federico II Gonzaga, duque y marqués de Mantua, no sólo sobresale como patrón y mecenas de las Artes —bajo su protección estuvieron Giulio Romano y el Aretino, huídos por el escándalo de la edición romana de los Sonetti sopra i «XVI modi», por no hablar del gran Tiziano Vecellio—, sino que resulta admirable como poseedor de una nueva sensibilidad, poco frecuente en la época.

He repasado largamente los retratos de notables de los inicios del XVI en los que aparecen perros. Bien como armas de guerra (Lucas Cranach, en el fiero retrato de Heinrich der Fromme von Sachsen), bien como potente elemento de caza de aspecto sumiso ante su señor (Tiziano, en el retrato de caza de Carlos V de 1533), o bien como elemento cuasi-decorativo en las escenas de señoras (la lámina miniada atribuída a Jean Perréal, en la que Ana de Bretaña, reina de Francia, recibe de manos de Antoine Dufour el libro de damas devotas y que se conserva en el Museo Dobrée de Nantes). Pocos retratos de estadistas, sin embargo, se atreven a tal audacia: presentar al humano tan cariñoso y al perro con tal independencia, ambos expresando con su gesto de mano y pata delantera su particular y benéfica manera de estar vivos…

Por un lado, es cierto que lo máximo que puede decirse de Federico Gonzaga es que, para el perro, era un buen amo, pero amo al fin y al cabo; mas también cabe pensar que la puerta de lo sensible se abre para dar paso —no siempre— al proceso de empatía. Tú, que me lees… ¿es así para ti?

En cualquier modo, da gozo mirar, transcurridos casi quinientos años, esos gestos imperecederos: el del perro, que reclama la atención de Federico Gonzaga, en una muestra de que no es un objeto o una cosa a poseer sino un individuo con voluntad y con deseos, y el de esa mano posada sobre el lomo del perro con tal fraternidad.

Tiziano Vecellio: Federico II Gonzaga, señor de Mantua. Hacia 1526. Óleo sobre tela. Museo del Prado, Madrid

Literatura07/01 /2008 12:28 am

Ernesto Cardenal (1925):Cántico cósmico. Editorial Nueva Nicaragua, Managua, 1989Ha tenido que atravesar medio mundo para llegar a mis manos la edición del Cántico cósmico publicado en Editorial Nueva Nicaragua, Managua, en 1989 (pero impreso en el DF en la Imprenta Madero con una tirada de… ¡10.000 ejemplares!).

La cubierta corre a cargo de Ernesto (Tito) Chamorro López: una fotografía de galaxias y nebulosas.

Me embarga una oleada de satisfacción de que una editorial de mi país, Trotta, esté publicando las obras de Cardenal, ahora en sus horas bajas como personaje público. Ya no es el adalid del FSLN y el prestigio que tuvo en su día ese movimiento ha caído bajo mínimos. Tras la caída del Muro de Berlín y el desplome del Eje Comunista, la misma Revolución de Nicaragua hoy en día no tiene el más mínimo interés como evento político. Sin embargo, parece ser que la autoridad poética de Cardenal permanece.

Compré en su momento el Cántico Cósmico en la edición de Trotta, pero creo más conveniente quedarme ahora con la de Nueva Nicaragua; por razones sentimentales, quizás, y algo ajenas a los criterios de edición. El ejemplar que manejo ahora es manifiestamente peor en tanto libro-objeto que el de Trotta: peor papel, tipografía menos elegante, cubierta menos resistente. Y no obstante…

Historia, Arte 12:22 am

Ya desde su primer viaje a Italia de otoño de 1494, el joven (y recién casado) pintor de Nürenberg llamado Albrecht Dürer —y que nosotros conocemos como Alberto Durero— absorbe prodigiosamente las enseñanzas de los pintores de la órbita de Venecia. Influído por las vigorosas soluciones espaciales de Mantegna y Bellini, haciendo suyas el particular tratamiento del desnudo a la italiana, recibe el encargo del Elector de Sajonia, Frederick el Sabio, de pintar un retablo para la Catedral de Wittenberg. La pieza central la ocupa una Madonna con el niño en la que es posible contemplar la avanzada italiana:

Albrecht Dürer. Altar central, Dresde. Madonna con el niño (1496). Óleo sobre tabla 117 x 95 cms

En un espacio arquitectónico perfectamente definido, rico, palaciego y que nace de Mantegna o de Squarcione, Dürer sitúa el grupo principal en un vano que enmarca y abre la escena. Los elementos principales (Madonna, Niño y libro) están sabiamente distribuídos para que la atención del espectador se dirija a la figura dormida: la mirada absorta de la Virgen, las líneas que convergen en sus manos en forma de flecha y que apuntan a su figura, los pliegues de pañería, el marco parentético del atril y del libro —que equilibra la composición al tiempo que dirige la mirada del extraviado— son los elementos que apuntan (no sólo de manera ideológica) hacia el niño Jesús. La correcta espaciación se abre hacia un paisaje más allá que no llega a distraer al espectador, pero que contribuye a enriquecer la escena. El propio estado de la tabla no permite la seducción del exterior.

En años posteriores, Dürer va a seguir volviendo la mirada a las obras de los maestros venecianos a los que conoció en su viaje; sobre todo a Giovanni Bellini, pintor algo más maduro al que le unió el vínculo de la amistad. En la cartas y tratados de Dürer, Bellini es destacado como el primer pintor de Venecia (lo cual es decir mucho en el Quattrocento, cuando la Ciudad Ducal era el epicentro de la Pintura Renacentista Italiana). Hijo del pintor Iacopo Bellini, hermano de Gentile y Niccolò y cuñado del mismo Mantegna, a partir de 1460 comienza a dar muestras de un radical avance: dominio de la claridad y de los planos de luz, manejo magistral del color, progresivo avance del realismo tanto en las figuras como en el paisaje y una indefinible tendencia poética en sus composiciones que lo va alejando más y más del arte tardogótico y que influiría decisivamente (siempre he visto claro el vínculo) en el lirismo pictórico del gran Rafael Sanchio de Urbino.

Giovanni Bellini: Virgen con el Niño bendiciendo

En su Virgen con el Niño bendiciendo (ca. 1485), Bellini reduce el vano a la mínima expresión, proyectando las figuras en un paisaje abierto, recortadas en un marco de alucinante luminosidad. El manto de rico colorido que enmarca a la Virgen protege la figura de Jesús con su forma parentética y dirige la mirada al Niño, quien bendice con una gravedad más allá de su propia edad. Tenemos un niño, como en tantas otras ocasiones, desprovisto de sus expresiones infantiles. Leves nimbos (compárese con la solidez aúrea empleada por su cuñado Mantegna) circundan la parte superior de la cabeza de ambos. Las manos de la Madonna, poderosas al tiempo que gráciles, sostienen con delicadeza el cuerpo del niño, los meñiques elegantemente separados del resto de los dedos. Su mirada ya no se vuelve al Niño, sino que interroga directamente al espectador o lo somete a la serenidad de su expresión; algo que también puede verse en su Virgen con el niño entre San Pablo y San Jorge, acabada aproximadamente en la misma época:

Giovanni Bellini: Virgen con el Niño entre San Pablo y San Jorge. Galleria dell'Accademia, Venecia. En torno a 1490-1500

Quotidiana, Animalismo04/01 /2008 12:17 am

Si el Reino de Dios en la tierra quiere realmente decir el Reino de la fraternidad, el Reino de la justicia, el Reino donde sólo se puede cambiar amor por amor y la confianza por confianza, y no la venida de un Dios Padre a mano alzada para partirle la boca a los réprobos, si ese Reino de Dios es la consagración de todas las Revoluciones, entonces es acuciante que los cristianos den entrada en ese Reino de Justicia a los animales que no son el Hombre.

Porque tan absurdo es creer que la verdadera imagen de la Revolución es un grupo de tipos caminando por la selva con el Libro Rojo de Mao en una mano (que en realidad son muchos volúmenes) y un subfusil de asalto en la otra, como pensar que la Justicia es algo que se agota en la figura del animal humano. Y es importante que los cristianos lo entiendan así; si son verdaderamente cristianos.

Literatura, Pensamiento, Quotidiana 12:16 am
El Reino de Dios es llamado por san Mateo Reino de los Cielos por la costumbre judía de no nombrar a Dios, pero no porque estuviera fuera de la tierra. Cristo tan sólo esto predicó, la venida del Reino. Este Reino, o República de los Cielos, es una sociedad de justicia, de fraternidad, de amor, que habrá en la tierra. (…) Toda Revolución nos acerca a ese Reino, aun una revolución perdida. (…) Pidamos a Dios que se haga su revolución en la tierra como en el cielo.

Ernesto Cardenal, arrodillándose físicamente ante Karol Wojtyla, mientras éste le amonesta públicamente, como no hizo con los prelados que apoyaron sin ambajes la dictadura chilena. En el plano ético, era el Papa quien estaba miles de peldaños por debajoLa Revolución perdida, publicada en 2004 como la tercera parte de las memorias de Ernesto Cardenal, se cierra con este pasaje espectacular que tanto escoció a las instancias vaticanas (y que ha sobrecogido el corazón de este ateo que os escribe). Quienes están en sintonía con las fuerzas más conservadoras del planeta sentirán a buen seguro escalofríos al leer a un sacerdote expresarse de forma tan libérrima y pura. No cabe duda de que en muchos aspectos, Cardenal puede ser un hombre equivocado1 (y por ende, un sacerdote equivocado), pero difícilmente puede decirse que en estos párrafos esté expresándose de una forma corrupta, falsaria o equivocada desde el punto de vista cristiano. El Cristianismo tiene todavía en su seno, como una semilla dormida que apenas se despereza de cuando en cuando, el pensamiento radical de Minucio Felix o de Tertuliano o de un Francisco de Asís.

Los obispos Rouco Varela, Cañizares y García-GascóPero también es verdad que siglos enteros de dominación, de poder, de boato y de haberse convertido en un formidable poder temporal, hace que el Cristianismo suscriba con demasiada frecuencia pensamientos como los que hace poco vomitaban en público los obispos Rouco Varela, Cañizares o García-Gascó. Aquí se acabó la preocupación por la fraternidad o el amor, ni se ve la presencia de los pobres en su discurso: los puntos a discutir son, como se ve, si el Estado debe o no ampliar los supuestos por los que una mujer está autorizada a abortar; las facilidades concedidas para que los matrimonios civiles puedan disolverse civilmente; la inclusión de una asignatura que enseñaría que hay una Ética universal que no se pronuncia sobre la existencia o no de Dios; y finalmente, la composición de una pareja para que pueda ser reconocida civilmente como matrimonio. A decir de estos señores, estas disposiciones legales atentan contra la democracia, contra la libertad, extienden el miasma del laicismo y provocan el adoctrinamiento de los escolares en una materia en la que, hasta la fecha, ellos han sido los únicos autorizados a adoctrinar.

Compárese el equivocadísimo discurso de Ernesto Cardenal con el de estos sujetos, avalados por su infalible Santo Padre y saque cada uno sus propias conclusiones ¿Hasta cuándo un cristiano-católico tendrá que soportar una traición tal por parte de los jerarcas de la Iglesia en la que se reconoce?


Nota: 1. Cardenal parece avalar el comportamiento de lo que él llama niños-mártires durante los tres levantamientos nicaragüenses contra la dictadura del tercero de los Somozas. Yo lo veo como la aceptación por parte del FSLN, durante los levantamientos, del papel de los niños-soldado. No consigo entenderlo —a la manera de Cardenal— como la constatación de que el apoyo de la población —de cualquier sector de la población— a los sandinistas era total.

Quotidiana03/01 /2008 12:14 am

Desprovistos de armadura pero repletos de la fuerza de la locura, tanto Orlando como Yvain, caballeros andantes, arrancaban árboles en los bosques lejanos, alejados de los hombres. Otro caballero andante, que creía a ratos llamarse Alonso Quijano, intentó lo mismo con un molino manchego —y fracasó. Durante días, los ejércitos del rey Claudas estuvieron demoliendo la última torre del castillo de Ban de Benoic, padre de Lancelot. A la cabeza me vienen los tratados de poliorcética antigua y toda esa maquinaria pesada y terrible que empleaban los ejércitos del rey de Macedonia. Mas… ¿Qué caballero o qué ejército ha podido echar por tierra de un manotazo la torre de alta tensión que llevaba viendo tantos años?

No se me escapan las causas. Las últimas estadísticas aconsejaban su soterramiento, porque quienes viven bajo su influjo padecen con más facilidad leucemia o el linfoma de Hopkins (el famoso informe Wertheimer-Leeper ha sido escuchado finalmente). Prevalece la razón y los potentes campos electromagnéticos emanados por la alta tensión caen ahora bajo dominios ctónicos.

Otros dioses han caído: pero yo recuerdo las tardes pasadas en la subestación eléctrica, preguntando sin cesar a los técnicos; recuerdo (puedo sentirlo ahora mismo en las manos) el tacto de los aisladores en cadena, de vidrio o de cerámica; yo me recuerdo (Je me rappelle) de niño, erguido bajo las torres de alta tensión erguidas, escuchando con atención la canción de la electricidad al encontrar la resistencia del cobre y tratando de descifrar sus voces mútilples…

Quotidiana, Animalismo02/01 /2008 12:14 am

Modalidad bien conocida en lo relativo a la compra es el hacerlo a plazos. Según este modelo, la venta se efectúa incluso cuando la mercancía supera una cantidad que es tan gravosa que uno no puede pagarla de inmediato. Para evitar que el cliente potencial se lo piense dos veces mientras está ahorrando durante varios meses hasta tener la cuantía del importe de la mercancía a adquirir —corriendo el riesgo el vendedor de perderla transacción al recuperar el comprador el uso de su serenidad tras el más que probable ataque publicitario—, el vendedor ofrece la posibilidad de realizar el pago en varias sesiones (de ordinario, una vez al mes) hasta satisfacer el importe final, pudiendo este cliente llevarse la mercancía como si estuviese ya pagada.

Hasta aquí, el análisis no ofrece problemas. Entendemos tanto el riesgo económico que corre el vendedor (al asumir la posibilidad del impago) como el no menos preocupante riesgo ético en el que se puede incurrir (al impulsar a otras personas a comprar algo para lo que no tiene dinero suficiente). El caso se torna espinoso sin embargo cuando es un ser sintiente el que es vendido como mera mercancía. Y si no, compruébese el impacto que sufre el viandante cuando se encuentra con un cartel anunciador de semejante laya:

¿Perros pagados a plazos? ¿Acaso no suena demasiado hiriente su transformación en mercancía, su entrada en el mundo de las leyes del comercio?

Pero hemos de ser honestos y no escandalizarnos por la modalidad de pago, que al fin y al cabo, lo mismo dará para el animal que es vendido, sino ante el hecho mismo de su transformación en mercancía. O por decirlo de otro modo: lo repugnante, lo rechazable del comercio de esclavos humanos no era que el esclavista pagase antes o después por una persona: era que, a cambio de dinero, pretendiese poseer nada menos que a un individuo. Nos han enseñado, nos han habituado a ver las tiendas de animales —cuesta incluso escribirlo— como algo normal, como algo acerca de lo que sería irrelevante emitir un juicio ético. Y sin embargo, parece que no han hecho bien del todo su trabajo, porque algo nos taladra cuando leemos ese pago a plazos. Algo de lo que de bueno hay en nosotros se nos revuelve por dentro y grita a voces:¿Pero cómo es posible tal infamia?

Quizás es que un hecho, no por ser habitual, deja de ser más injusto. Para comerciar con losas de marmol, con joyería o con tornillos es posible que no sea apropiado pensar si es justo o injusto (al menos, dentro de lo que se refiere al producto en sí). Pero el caso que nos ocupa, y hemos de admitirlo,es bien distinto. Aquellos que aceptan este comercio como lo más normal del mundo, han tenido que llegar al convencimiento de las siguientes (y arbitrarias) proposiciones, que forman parte del legado de toda sociedad humana:

  • Los humanos son superiores a los no humanos.
  • Los animales nos pertenecen.
  • Han nacido exclusivamente para servirnos.
  • No tienen intereses propios.
Sólo creyendo estos cuatro puntos, cualquier persona podrá pasar ante el cartel sin mostrar ni rubor ni una martilleante incomodidad.

Me recuerdo a mí mismo siendo así.

Literatura, Pensamiento01/01 /2008 12:13 am

Thomas Merton, monje de la TrapaThomas Merton se escandalizaba a mediados de los sesenta de los seglares que habitaban más allá de su retiro monástico. «Son como autómatas», le escribía a Ernesto Cardenal.

Cardenal nos transcribe esto en la segunda parte de sus memorias, Las ínsulas extrañas, y supongo yo que también tendrá entrada en la correspondencia entre Merton y Cardenal que ha sido recientemente editada en España. No he tenido tiempo aún de leerla y no sé hasta qué punto la edición es integral o no y, por tanto, contendrá esta carta a priori tan interesante. Para el caso, es lo mismo. Aún descontextualizada, la frase encierra un tremendo horror que es difícil soslayar.

Merton se admiraba (horrorizaba) de la ausencia de criterio que había detectado en los demás, de la creciente ola de idiotización reinante: todos moviéndonos al compás que marca la publicidad en el mundo libre, comprando sin cesar inutilidades que no iban a servir para nada. No en vano, Agustín García Calvo nos recordaba que la Sociedad Occidental Capitalista se destacaba, por encima de todas las cosas, en la producción de enseres que no valían absolutamente para nada.

También Cardenal recoge testimonios de su visita a Cuba, 11 años después de la caída de Batista (esto tiene que ser en 1970). En la isla, dos jóvenes, adolescentes, que habían crecido en el seno de una sociedad en fosilizada Revolución, se extrañaban de que antes hubiese quienes incitaban a los demás a comprar un producto determinado por medio de carteles publicitarios. El mismo Ferlosio escribió largo sobre los efectos de la publicidad sobre este hombre nuevo, que llamó con tan mala leche como buen tino, homo emptor (hombre comprador).

Pero realmente es lo mismo que suene el son de la danza de la compra o el de la guerra, en tanto todos bailen por decisión ajena. Vengo de las calles heladas, donde he tratado de entender (creo que inutilmente) a qué estaba asistiendo. Hoy es la noche en la que cada uno ha de cenar a lo grande, hinchándose hasta reventar porque así lo dicta la costumbre. Tiene que salir de casa después y agarrarse la gran tajada a base de beber escondido, en locales oscuros, y al compás de una música elemental que todo lo confunde.

La misma coincidencia, es decir, que todos hagan lo mismo, que cada uno por libre decisión decida hacer lo que le mandan encierra una paradoja, cuando no una aporía irresoluble para la sociedad que hemos levantado. Somos, como Merton ve con sus ojos limpios, verdaderos autómatas. Quizás sea hora de dejar de serlo.

Bienaventurado aquel que no sigue las consignas del Partido.

Quotidiana 12:12 am

Esposas empleadas en esclavos

Un apunte final en este año que se nos desliza por entre los dedos. Regresando a casa, me topo con dos individuos, que quizás rondasen los sesenta y cinco años. En un rasgo muy español, uno corta el discurso de su compañero negándolo:

«Nada de eso. Sólo hay una verdad en la vida… Trabajar para comer y comer para trabajar. Y ya está

Atención a su comentario, que no tiene desperdicio. Me deja preocupado semejante visión de la vida que se abre ante nosotros, tal reducción más propia de la vida de un esclavo que de la de pequeño-burgués que aparenta el autor de semejantes frases.

Doce en punto. Se acabó. ¿Quizás este año ese hombre pensará distinto? ¿Amará la vida más allá de esa pobrísima función recursiva, de ese horroroso Eterno Retorno?