La serie Grandes Intérpretes que publica el sello BBC LEGENDS presta atención esta primavera a dos de los más grandes exponentes del piano británico de las décadas centrales del pasado siglo con grabaciones que harán las delicias de los aficionados.
La primera de ellas está dedicada a Myra Hess, que fue la discípula más importante de la escuela que en Londres creó Tobias Matthay. Pese a que su carrera se inició en 1907, adquiere su verdadera importancia durante la Segunda Guerra Mundial, cuando, a despecho de los bombardeos alemanes, interpreta regulares conciertos en la National Gallery. Es en ese momento adopta la forma de héroe nacional, teniendo como repertorio -y es curioso notarlo- las grandes obras de la música alemana. Siendo tan excelente traductora de Beethoven e intérprete indispensable de Schumann, BBC LEGENDS nos da una muestra de la altura artística que alcanzó la pianista londinense con un Concierto para piano No. 2 del músico de Bonn y el indispensable Concierto para piano en La del autor de la Renana. Ambas grabaciones son tardías y marcan el final de la carrera de Hess como pianista de concierto antes de retirarse de la escena. Permiten no obstante apreciar un pianismo sin decadencia, preocupado por la sonoridad y que, al igual que el disco precedente, se aleja de una lectura brillante y exhibicionista. De control no tan exquisito como Curzon, no tan extremadamente musical, carece de la ágil lectura de otras pianistas de su generación (Haskil) o de la seducción del color de la escuela francesa (Marcelle Meyer), superando a ambas en hondura y en variedad de ataque. Es, qué duda cabe, indispensable en su repertorio. Atención a su magisterio con Schumann.
El segundo registro está dedicada al inmenso Clifford Curzon. Curzon fue al tiempo que un intérprete extraordinario, un músico al que le costaba horrores meterse en el estudio de grabación. Por esto es una noticia de singular relevancia que BBC presente estas grabaciones que, aparte de ampliar nuestro conocimiento del artista, incluyen para colmo de bienes dos obras que nunca habían sido por él grabadas: se trata de una Fantasía coral beethoveniana del año 70 y -algo que a quien suscribe le parece más interesante aun si cabe- un extraordinario Concierto para piano de Delius, grabado en Londres un año antes de su muerte. En ambas obras podemos apreciar las particulares virtudes que animaron la carrera de Clifford Curzon: claridad de articulación, fraseo elegante y poético, soberbia tímbrica, exactitud acompañada de equilibrio, y una rara habilidad para presentar las soluciones como las más adecuadas. Sólo puede ser comparado con dos colegas contemporáneos, Arthur Schnabel, a quien superó, y el gran maestro moravo Alfred Brendel: los tres muestran ese in media virtus que parece inalcanzable en un instrumento que ofrece la posibilidad de los extremos. No pierda de vista este disco aquel que desee entender porqué Clifford Curzon es un intérprete tan admirado (cierto: escribo bajo su influjo). El anciano Curzon, el pianista maduro, tiene un mensaje estético que transmitirnos que habla del más alto compromiso con el Arte: algo que no es poco en los tiempos que corren.